EN CASA NO TENEMOS TELEVISIÓN

Patricia Gómez
A mucha gente nos parece increíble y por eso os hacemos la pregunta: ¿es posible vivir sin televisor?
-Si, aunque sea sorprendente, no sólo es una posibilidad, sino que en nuestro caso, por ejemplo, estamos convencidos de que es la mejor. Hemos comprobado, en esto y en otras cosas, por ejemplo, siendo una familia numerosa, que ser «raro por no tener televisor» no es algo negativo, simplemente supone que eres algo poco común, y en ocasiones merece la pena ser poco común.

-¿Cómo os surgió la idea y se os ocurrió tomar una decisión así?
-Fue fácil. Cuando nos casamos, lo pensamos y fue tan sencillo como no comprarla. Supongo que es más difícil «tirarla a la basura» cuando uno está acostumbrado a su compañía, o cuando uno de los dos no lo tiene claro. En esto estábamos totalmente de acuerdo, aunque no pienses que siempre lo estamos en todo.
En cuanto a los motivos, el principal es la cantidad de porquería que entra a tu casa a cualquier hora sin pedir permiso. Aunque teóricamente hay unas franjas horarias y una normativa, la realidad es que continuamente las imágenes, los mensajes y los modelos que muestra la televisión no sólo aportan poco, por no decir nada, en la formación y en la diversión de los niños, sino que las dificultan seriamente.

-La vida familiar, ¿va mejor o peor con la tele y en qué se nota?
-Cuando no hay tele, se habla más en casa. Los Gómez Gómez, es el nombre artístico de nuestros hijos, son superhabladores: algo habrá de genético (je, je), pero evidentemente, te queda más tiempo para escucharles, charlar, leer, jugar con ellos, etc…
A la vez, utilizas mejor tu tiempo libre, que para un padre de familia numerosa es un bien escaso… Cuando por fin los niños duermen y reina la paz, puedes leer, por ejemplo. Acabo de leer un libro que me ha encantado: «Diagnóstico sobre la familia.» ¡Te lo recomiendo!

-¿Vuestros hijos se enteran de lo que pasa en el mundo, ven dibujos animados y películas para niños?
-Es muy poco formativo que un niño no se entere de lo que pasa en el mundo,- lo cual sería muy raro con el grado de socialización de los niños, que a estas edades ya están escolarizados, tienen amigos,…-.

Pero a veces se nos olvida lo poco formativo que es para los niños ver tanta cantidad de contenidos violentos, crudos o sencillamente zafios, independientemente de su edad, forma de ser, entorno,… Y todo ello resulta una agresión seria para la formación de la sensibilidad y también de la afectividad de los pequeños y de los adolescentes.
El asunto de los dibujos animados lo hemos resuelto poniendo en la sala un ordenador con DVD. Ellos ven las películas de dibujos como los demás niños y no parecen tener ningún trauma, al revés, yo les encuentro bastante espabilados, ¡también puede influir que soy su madre!

-Y para los adultos, ¿no es un atraso vivir sin tele?
-Gracias a la revolución que ha supuesto Internet en la comunicación, hoy la televisión es muy prescindible para estar al día de lo que pasa en el mundo. Vivir sin ella no significa estar en contra de la tecnología ni de los avances. En casa tenemos ordenador, Internet de banda ancha, pero con los filtros adecuados para evitar sorpresas desagradables.

-¿Se puede formar el espíritu crítico de los niños si no ven la tele?
-Los niños se enteran de todo, con o sin ella, y el hecho de explicarles por qué no la tenemos, ya les forma. Además ellos preguntan el por qué de todo, preguntan todo lo que no entienden, incluso de cosas que no han visto directamente. Por ejemplo, el otro día mi hija de siete años me preguntó algo sobre un programa que le había contado una amiga. Aproveché la ocasión para explicarle qué ella no lo vería aunque tuviésemos tele, porque lo emiten muy tarde y sobre todo porque tiene contenidos absolutamente inadecuados, para niños y para mayores. La telebasura no aporta nada, ni a pequeños, ni a mayores.

-¿Qué inconvenientes encontráis en no tenerla?
-En esta vida, prácticamente todo, tiene pros y contras. Evidentemente, de vez en cuando en la tele dan algo interesante y te lo pierdes, pero si es especialmente bueno, lo habitual es que alguien lo tenga grabado.

-¿Vais a vivir siempre sin televisión?
-Prescindir de ella no fue una decisión vitalicia. Iremos viendo, si la situación cambia cuando crezcan los niños. ¡A lo mejor para entonces tenemos una programación de calidad! Lo que tenemos claro es que no habrá un aparato en cada habitación. Cuando uno trabaja en el sector de la educación y escucha lo que los adolescentes ven en tv o en Internet se te ponen los pelos de punta, se pregunta uno si los padres de verdad quieren esos contenidos para sus hijos. Entonces llegas a la conclusión de que lo raro, en el sentido de extraño, no es vivir sin tele, sino tenerla en cada cuarto

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