EL TIEMPO Y LAS VACACIONES

“No se aprecia lo desconocido pero una vez conocido uno lamenta no haberlo apreciado antes…”.Cuántas cuestiones de la vida no las vivimos por no conocerlas en profundidad : vida de familia, hijos, Amor de Dios, …y cuando nos damos cuenta del tesoro tan grande que suponen y la felicidad tan profunda que se imprime en el alma al paladearlas, uno siente nostalgia del tiempo tan poco aprovechado. De todas formas Dios que conoce nuestras limitaciones nos llena de ilusionada esperanza y con nuevo impulso nos alienta en un ¡ahora comienzo!”

Por Lourdes Rivero
Madre de 9 hijos.

Dios no es amigo de la “mística ojalatera”: “ojalá yo… , si hubiera hecho esto…” Pero es amigo del tiempo presente, del ahora, de “este preciso momento…” Siempre espera el cambio de rumbo en nuestra vida que nos acerque a El para darnos en el alma el abrazo más cariñoso que podamos imaginar.¿Por qué no ahora?. Esa es la razón del Tesoro del tiempo: instantes para amar a Dios y dejarnos amar por El , instantes que tienen eco desde ahora para siempre. Todas las actividades humanas realizadas desde esta perspectiva marcan huella en la eternidad porque son mi tributo de amor a mi Padre Dios Presente y Eterno. Aunque parezca difícil vivirlo -que lo es, porque nuestro ritmo de vida nos lleva a todo lo contrario-tenemos que tener el convencimiento de que «¡puedo, porque sé que Tú estás conmigo y lo quieres! para eso me has dado y me conservas la vida», de lo contrario, correr por correr, hacer por hacer,… es como barrer la playa en un día de tempestad.

El tiempo es un don pero desconocemos su duración. Por eso es tan importante que nos tomemos en serio el “hoy y ahora”, ya lo dice la sabiduría popular “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. Y esta actitud la tenemos que poner en práctica en nosotros mismos y también en hacer caer en la cuenta a quienes queremos: ¡ nos urge! porque nada sería más triste que escuchar de los labios de los que queremos el reproche a nuestro silencio: «si tan amigo mío eras, ¿por qué no me dijiste…?» Nunca nos echarán en cara lo contrario…. El tiempo es talento de Dios…tiempo de escuchar, tiempo de hablar, tiempo de actuar, tiempo de perdonar, tiempo de decidir, tiempo de estar abierto a la vida, tiempo de estar abierto a la Vida, tiempo de rezar, tiempo de trabajar, tiempo de descansar, tiempo de divertirse,…

El tiempo es la sucesión de instantes regalados por Dios para que con ellos le demos gloria, le amemos. El tiempo abarca todas las realidades humanas. Desde las que nos parecen más cotidianas, hasta las más trascendentales. No sabemos en cual de ellas el Señor nos llamará a su presencia:.«no sabéis el día ni la hora». No banalicemos el tesoro del tiempo y si lo hemos hecho, aprovechémoslo para pedir perdón y el tiempo de recomenzar .Si Dios nos lo da es para eso.

Cuando uno se da cuenta del inmenso don que es el tiempo, todo adquiere una luz nueva que responsabiliza a la hora de invertirlo… ya no caben “horas muertas…” Todas deben ser vividas a tope, en plenitud. Un año son 365 días, con sus horas, minutos, segundos, instantes…Las vacaciones, son para crecer en densidad personal, y no para echar por la borda el esfuerzo hecho y la pasada lucha cotidiana por ser mejores. Me atrevería a decir que precisamente al estar más relajados, podemos mimar todo aquello importante de nuestra vida que el ritmo laboral nos impide realizar.

Con el verano comienza con él la tentación de dejar a un lado todo lo que supone esfuerzo,horario, estudio, interiorizar… Parece que se identifica la diversión con el desmelene y se hace de la frase a vivir que son dos días, el código de la conducta estival. Pero como la naturaleza no perdona y en la nuestra está el alma, el poso que nos queda tras estos meses, si los vivimos así es de tristeza y oquedad, y si alguno no me cree, pregúntelo a los psiquiatras.

¿Quiero esto para mí…?, ¿lo quiero para mis hijos?

Las vacaciones son un tiempo para descansar, de aliviarse de las tensiones de la vida diaria de trabajo. Es tiempo para dedicar a todas aquellas actividades nobles y divertidas que anhelamos hacer durante el curso pero que bien por falta de tiempo, o por las condiciones climatológicas no las podemos disfrutar.

Cuántas veces echamos de menos poder dedicar una conversación pausada en un paseíto con el/la espos@, o con este hijo…organizar una chocolatada con los niños y con los amigos a la vera de aquella ermita, leer ese libro tan apetecible, contemplar el horizonte desde la cumbre de una verde pradera paladeando cómo se unen en esa línea el Cielo y la tierra (igual que en cada alma), contar cuentos a los hijos pequeños metiendo a toda la familia en el relato haciendo hablar a los personajes del cuento con el más pequeño y riendo con sus salidas infantiles… Desde la paz del tiempo libre es más fácil disfrutar del silencio, de la amistad, del cariño , del trato con Dios.

Si queremos llenar de verdad el verano es importante, pues, que la elección de cómo pasar estos días esté bien planificada. A todo lo que damos importancia, lo preparamos con antelación, y aunque la improvisación debe ser parte de nuestra vida, conviene tener claro qué es lo que queremos y qué medios vamos a poner.

Si queremos tener sosiego interior no nos meteremos en una jaula de grillos histéricos… Cierto es que la sociedad se ha dejado llevar por la telebasura y gran parte de los ambientes que nos rodean en verano dificultan vivir como deseamos interiormente. Cada familia puede ser una isla en ese océano y aseguro que el mundo está sediento de bien .Y el bien y la verdad atraen de manera que esa isla se convertirá en un archipiélago y después en península, y luego en continente…Lo he comprobado: Conozco un lugar de veraneo donde lo que hace pocos años eran tres familias, ahora son ochenta. La playa se ha convertido en una parcela donde juegan padres e hijos al fútbol, los pequeños hacen sus castillos de arena ,los adolescentes pasean mientras organizan para la mañana siguiente un desayuno inglés en la punta del monte a las 8 de la mañana: “¿quién lleva el bacon, quien el hornillo, quien leche…?”. Da gusto ver que los que comparten sus ratos de diversión también comparten su Fe y con la misma naturalidad se les ve en la Iglesia recibiendo los sacramentos con asiduidad… Entonces, con un verano así uno llega descansado, feliz y pletórico de las vacaciones. Porque las vacaciones se pueden y deben santificar.¿Quién se anima a organizar este año la primera isla?, los que nos rodean lo agradecerán. La recristianización de la sociedad empieza por uno mismo pero se tiene que proyectar hacia fuera, sin respetos humanos. El Papa nunca los ha tenido y mira cómo atrae… La Verdad es atractiva para el hombre porque ha sido creado para alcanzarla.

Lourdes Rivero,Arvo Net, agosto 2004.

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