EL PROBLEMA DE LA ENSEÑANZA

Javier Cangas de Icaza
Es un asunto por todos conocido y lamentado que el actual sistema de enseñanza que rige en muchos países de Occidente –entre los que destaca en el plano negativo con luz propia España-, es francamente deficiente y está arrastrando a las nuevas generaciones a una falta de preparación técnica y cultural que, a veces, raya en lo increíble. Que si fracaso escolar, que si agresiones a los profesores, que si faltas de ortografía, que si escasísimos conocimientos… Todos, más de una vez, lo hemos advertido y nos hemos quejado.

¿Causas de esta situación? Muchas y muy complejas, pero imposible enumerarlas en unas escasas líneas.

A grandes rasgos, habría que citar casi en primer lugar que los sistemas educativos están elaborados por “políticos” y no por profesionales serios y competentes. Baste, como ejemplo, el empeño de nuestros dirigentes políticos por introducir nuevas materias que sirven para poco –como es el caso de esa nueva “asignatura” que se llama, creo, “Educación para la ciudadanía” que me recuerda a aquella otra que muchos tuvimos que cursar, incluso en los años universitarios, denominada “Formación del espíritu nacional”-, que fue denigrada y mal vista por la mayoría de los españoles.

Los sistemas educativos no deben tener como objetivo principal la simple escolarización de un determinado grupo por la edad, sino que debe procurar promocionar y conseguir un buen nivel cultural entre la población estudiantil, evaluando con realismo los conocimientos adquiridos por cada alumno y teniendo en cuenta que son factores fundamentales el esfuerzo individual y el respeto al profesor.

Además algunos Estados han impuesto unas políticas educativas basadas en la mal denominada “pedagogía moderna” y en el “constructivismo”, que, presumiendo de una hueca modernidad, desprecia los principios fundamentales del aprendizaje (esfuerzo, respeto, memoria, conocimientos…) y privan al alumno de saberes y destrezas vitales para su futuro.

Ha llegado a mis manos el “Manifiesto europeo en defensa de la formación académica y la cultura”, preparado por las asociaciones SLL (Sauver les Lettres) y al que se han adherido varias asociaciones españolas, entre ellas la Sociedad Española de Estudios Clásicos. El escrito está dirigido a todos los ciudadanos europeos con el proyecto de presentarlo al Parlamento Europeo.

El citado manifiesto propone cuatro puntos esenciales para una mejora de los sistemas educativos:

1.- Que se tengan en cuenta las propuestas de los profesionales de la enseñanza y que no se les imponga, con frecuencia en detrimento de la libertad de enseñanza, continuas y vacías programaciones y actividades.

2.- Desde el comienzo de la escolarización del alumno, debe darse prioridad en horarios y conocimientos a las materias elementales, como la Lengua oficial de cada país y las Matemáticas.

3.- En toda la Enseñanza Secundaria impartir una adecuada formación en ciencias y en humanidades, evitando que la escuela sea un “servicio” y el saber un conjunto fragmentado de “competencias”.

4.- Garantizar un Bachillerato con una duración de un mínimo de tres años que sirvan de preparación para un acceso sólido a los estudios universitarios.

En conjunto, el manifiesto es coherente y realista y trata de fortificar los aspectos más débiles de los actuales planes de enseñanza. Ahora habrá que ver si los “sabios políticos” del Parlamento Europeo dejan a un lado sus intereses partidistas, se dignan leerlo y sacan algunas conclusiones válidas que encaucen el actual caos que reina en los diversos sistemas de enseñanza.

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