El latido acusador

Todo aborto es un crimen, pero hay casos, como el ocurrido en Italia hace diez días, que no se pueden justificar alegando ignorancia. El niño abortado a las 22 semanas y hallado vivo en la basura, casi 24 horas después, por un sacerdote, antes de su muerte poco más tarde, ha abierto, para quien quiera escuchar, interpeladoras preguntas:

Gianna Jessen, de 33 años, nació viva,
tras un aborto por inyección salina
-el mismo que acabó con el bebé
de la foto de abajo- que le provocó parálisis
cerebral. A pesar de todo, consiguió
aprender a andar y se ha convertido
en una activista provida que ha hablado
ante el Congreso de Estados Unidos
y protagonizó una campaña
contra Barack Obama por haber votado
cuatro veces contra una ley para salvar
a niños como ella¿Cómo puede un niño seguir vivo tras un aborto?
Una forma de abortar a un embarazado ya avanzado es, simplemente, provocar un parto prematuro, con la esperanza de que el niño salga muerto. En otros casos, se inyecta una solución salina -venenosa-en el líquido amniótico, pero incluso en estos casos hay niños que nacen vivos.
Otro tipo de supervivientes son los que, tras un aborto por succión -más temprano-, permanecieron en el útero, quizá mutilados, pero vivos. Se han dado casos de embarazo múltiple en el que, por ignorancia, sólo se extrajo a un niño. Estos niños sólo salen adelante si la madre se arrepiente de su decisión.

¿Son frecuentes estos casos?
Es muy difícil saberlo. Según un informe del sistema sanitario público británico de 2008, en 2005, hubo 66 casos en los hospitales de Inglaterra y Gales. No se computaban otros centros.

Pero, ¿los plazos de las leyes abortistas no respetan la viabilidad?
El caso de los niños nacidos vivos demuestra la arbitrariedad de los plazos. El no nacido es un ser vivo, y su maduración, un proceso. Por eso, aunque sus posibilidades sean ínfimas, si se ven expulsados de su medio, pueden intentar sobrevivir antes de los plazos de viabilidad aceptados (22-24 semanas), que además cambian con el tiempo. En el Reino Unido, hace unos años, se descubrió que niños de hasta 18 semanas habían nacido vivos y sobrevivido durante algunos minutos e incluso horas.
Con la excusa de la viabilidad, se quiere justificar matar a alguien que está vivo ahora, por las pocas posibilidades de seguir vivo en el futuro.

¿Qué pasa con estos niños?
Como en el caso de Italia, se les trata como residuos, negándoles cualquier cuidado, para que mueran. Ni un niño nacido en el momento adecuado sobreviviría así. En 2002, en Estados Unidos se aprobó la Ley de protección a los bebés nacidos vivos, que obliga a los médicos a ofrecer atención médica a todos los niños que nazcan vivos, incluso si se trata de un aborto. Dos años después, la Asociación Médica Británica hizo la misma recomendación. Esto no ha impedido que se sigan dando casos de niños dejados o incluso ayudados a morir. Es el caso de una niña abortada en Florida, a la que se metió en una bolsa para residuos biológicos -con productos químicos- y se dejó en la azotea bajo el sol; o el de un niño abortado a las 35 semanas en California, al que la abortista mató con unas tijeras.

¿Cuál es la actitud de los abortistas?
Obviamente, no están contentos. Un niño vivo atenta contra la decisión de la madre, y su lucha puede obligar a muchos, incluso a ellos, a pensar. Si sobrevive, será una poderosa voz contra el aborto. Por eso, se oponen a su protección. Cuando era senador de Illinois, Barack Obama votó cuatro veces en contra de una versión estatal de la ley federal aprobada en 2002. Pero incluso una vez aprobada la ley, la eluden. Una forma es, antes de provocar el parto, inyectar veneno en el corazón del niño, como recomendó en 1996 y 2001 el Real Colegio de Obstetras y Ginecólogos del Reino Unido. Como ya se ha dicho, este método no es infalible. El preferido en Estados Unidos es el nacimiento parcial: dejando la cabeza del niño dentro de la madre -así no se le considera nacido-, se le abre la nuca y se le succiona el cerebro.

¿En España se aborta a niños vivos?
Es difícil probarlo, pero seguramente sí. En 2007, se produjeron oficialmente 2.164 casos de abortos a partir de la semana 21 de gestación. Si no se tomaron medidas para evitarlo, estos niños son lo suficientemente maduros para haber respirado solos al menos por un tiempo. Incluso podrían haberlo intentando alguno de los 4.137 niños abortados entre las semanas 17 y 20 de gestación. En 2008, cuando se encontraron fetos abortados en la basura del abortorio Isadora, de Madrid, hubo sospechas serias de que algunos de ellos habían nacido vivos, pero no se pudo confirmar.

¿El niño italiano no tenía una malformación?
Se cree que fue abortado por tener fisura del paladar y labio leporino, dos malformaciones menores que se corrigen con cirugía. El aborto eugenésico se suele justificar para proteger la dignidad y la calidad de vida del niño enfermo. ¿Se le trató como a un ser con dignidad?
Por otro lado, la existencia de malformaciones y discapacidades más graves abre la puerta a los partidarios del aborto para cerrar este macabro círculo. Si un niño que las sufra escapa o sobrevive al aborto, la solución -aseguran algunos- es la eutanasia infantil. De hecho, dado que el haber nacido de forma extremadamente prematura puede causar graves secuelas, cualquier superviviente a un aborto sería candidato a ella.

¿Puede sobrevivir un niño abortado?
Con los cuidados adecuados, sí. Se conocen al menos diez casos de personas, de 11 a 61 años, que sobrevivieron a su aborto. La mitad nacieron vivos tras un aborto tardío, y los otros sobrevivieron a la succión.
María Martínez López

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *