El ejercicio, una actividad saludable y divertida

En los últimos años, los niños y jóvenes han pasado de jugar en la calle a practicar “el ocio pasivo”, nuevos hábitos sedentarios que se limitan a apretar el mando a distancia del televisor, teclear en el ordenador o mover los mandos de la videoconsola. Es decir, actividades con las que gastan pocas energías y calorías.

Además, mientras juegan abusan de la bollería, las chucherías o las bebidas azucaradas, unos tentempiés nada sanos.

En este sentido, una de las recomendaciones principales del Programa Thao-Salud Infantil es potenciar los juegos en espacios públicos a la salida de la escuela, promover la actividad física en familia los fines de semana y dormir lo suficiente para prevenir el sobrepeso y la obesidad.

¿Has intentado animar a tus hijos a hacer deporte? Demuéstrales que es algo divertido y que les ayudará a sentirse sanos, fuertes y llenos de energía. Inicialmente puedes probar con deportes en grupo como el baloncesto, el fútbol o el balonmano, y si ves que se resisten, prueba a participar con ellos en actividades que no asocien al deporte en estado puro (bicicleta, natación, montañismo, subir las escaleras, etc.)

Beneficios del deporte en edad infantil
Para que el deporte infantil sea efectivo lo primero que hay que hacer es preguntar a nuestro hijo cuál es el deporte que le gustaría practicar, para evitar que el ejercicio físico se convierta en una obligación más, dentro de su ya apretada agenda de actividades extraescolares.

De este modo conseguiremos que practicar deportes no sólo le divierta sino que le ayude a prevenir enfermedades, promoviendo una vida sana.

En la mayoría de casos, nuestros hijos entran en contacto con el deporte de la mano de los amigos, los compañeros de colegio, los padres o los medios de comunicación, pero no podemos olvidar el objetivo principal de esa actividad: que el niño se divierta.

Los beneficios de la práctica de deporte en edad infantil son muchos, destacando:

Integra al niño o niña en la sociedad, ya que le enseña a seguir reglas.
Le ayuda a superar la timidez o a frenar impulsos excesivos.
Le enseñará a ser más colaborador y menos individualista, ya que tendrá que respetar las normas, los turnos y la autoridad.
Le enseña a tener responsabilidades y obligaciones que cumplir.
Además, los beneficios a nivel físico se traducen en:

Aumento generalizado de movimientos coordinados.
Aumenta su crecimiento.
Puede corregir posibles defectos físicos.
Estimula la higiene y la salud.

Precauciones con el ejercicio infantil
En un artículo de la revista Puleva Salud, el pediatra Francisco Gilo Valle expone que el ejercicio físico en edad infantil tiene que adecuarse a cada etapa del desarrollo del niño. Si la actividad supera los límites máximos permitidos, se realizan cargas excesivas o se adoptan posiciones incorrectas, podría tener efectos negativos.

Por eso, es importante que el deporte infantil sea impartido y supervisado por técnicos, educadores, profesores o entrenadores con formación y especialización suficiente para poder adaptar las actividades, deportes y juegos a las necesidades de cada edad y niño.

De este modo, podremos evitar errores que interfieran negativamente en el desarrollo y crecimiento del niño o causarles lesiones de difícil corrección.

A menudo los padres nos preguntamos si determinado deporte es bueno o malo para la salud de nuestros hijos. En general está constatado que el deporte es bueno para los niños pero no hay ningún estudio que defina cómo influyen específicamente las distintas disciplinas en el crecimiento y desarrollo de los niños.

En este sentido, los médicos deportivos han clasificado algunos deportes según su grado de “riesgo” (desde la óptica del crecimiento y desarrollo), considerando sin riesgo a actividades como la natación, el ciclismo o el baloncesto, deportes discutibles al tenis, judo, esgrima, esquí o equitación o con riesgo refiriéndose al rugby, fútbol, halterofilia o windsurf.

Para que el deporte infantil sea efectivo, hay que preguntar a nuestro hijo cuál es el deporte que le gustaría practicar, para evitar que el ejercicio físico se convierta en una obligación más.

El deporte para educar, no educar para el deporte

Según los especialistas, el deporte para los niños puede ser un juego, una actividad física o una meramente educativa si nos fijamos en su vertiente de superación personal y de relación con otros niños.

Sin embargo, esta actividad deportiva que favorece la formación y el crecimiento personal puede transformarse en algo negativo si se convierte en algo rígido y obligatorio para los niños. Lo que de verdad importa no es el marcador final o la posición en que llegamos a la meta sino el hecho de jugar.

La presión familiar para ser los mejores y ganar, los entrenamientos demasiado serios, las relaciones con los entrenadores y la importancia de la competición son las razones principales para explicar porqué los niños abandonan el deporte.

Por encima de educar para el deporte o crear un deportista de élite, el objetivo del deporte infantil debe ser aprovechar esta actividad como elemento para educar y propiciar que nuestros hijos se formen como personas. La mayoría de ellos no llegarán a ser deportistas profesionales pero habremos conseguido inculcarles placer por el deporte y un estilo de vida saludable, también mejorarán su motricidad, aprenderán a trabajar en equipo y aumentarán sus relaciones interpersonales.

La clave reside en utilizar el deporte para educar física y emocionalmente a nuestros hijos, enseñándoles a ganar o perder con deportividad y que lo verdaderamente importante es jugar y pasarlo bien.

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