EL COLEGIO Y LOS DEBERES

Belén Nevot García
El propósito de los deberes en casa es el refuerzo de lo que se ha aprendido durante el día en el colegio. Es una de las formas que tiene el niño de aprender a organizarse el tiempo, de asumir responsabilidades y de completar una tarea de forma independiente.

Los deberes o el estudio en casa son dos cosas que deben hacerse obligatoriamente aunque al niño no le gusten.

¿Cómo podemos hacer del estudio fuera del ambiente escolar una experiencia de aprendizaje positiva?

Los padres deben saber qué se espera del niño en el colegio y hacer planes. Además, es importante conseguir información sobre los deberes y los exámenes. Al regreso del colegio hay que preguntarle qué hizo y qué deberes le han puesto. Si su respuesta habitual es “no me han puesto deberes” o “ya he hecho los deberes”, hay que pedirle que enseñe libros y cuadernos. Esto ayudará a controlar lo que está haciendo y a sugerir lo que debe hacer cada tarde en casa. Es bueno utilizar esta oportunidad para hacerle saber que nos interesa lo que está aprendiendo y reconocemos su importancia.

Junto con el niño, los padres deben establecer un plan de estudios y de deberes apropiado para él y crear un lugar para estudiar que sea tranquilo, bien iluminado y equipado con todo lo que necesiten (diccionarios, libros…)

Cuando el niño no hace los deberes o tiene problemas con los trabajos escolares, hay que ayudarle a descubrir la causa, y cambiar la situación para que pueda conseguir un mejor rendimiento. En ocasiones, puede ser necesaria una ayuda adicional en clase o un profesor particular. Es conveniente conseguir respuesta a las siguientes cuestiones:

– ¿Hay un tema específico que no quiere abordar?
– ¿Se trata de un problema cotidiano o sólo ocurre de manera ocasional?
– ¿Entiende bien el niño lo que se le pide?
– ¿Se distrae fácilmente?
– ¿Se olvida de hacer el trabajo o llega a casa sin estar preparado para hacerlo?
– ¿Le resultan las materias demasiado difíciles?
– ¿Existen distractores exteriores que imposibilitan la tarea?

Un niño no es generalmente organizado ni sabe cómo estudiar, así que debemos ayudarle a aprenderlo.

– Revisar los deberes para comprobar que se han hecho.
– Dividir los deberes en pequeñas partes más asequibles.
– Enseñarle a distribuir el tiempo.
– Planificar con anticipación.
– Repasar los deberes cada día antes de abandonar el colegio para asegurarse de que tiene todos los libros y el material que va a necesitar.

Hay que elogiar el esfuerzo y ser positivos. Algunos niños necesitan que se les anime para poder establecer un hábito de trabajo, así que se puede utilizar un gráfico para recompensarles por completar el trabajo.

Mientras el niño madura hay que darle gradualmente responsabilidades en cuanto a los deberes y al estudio. Aunque los padres deben trabajar junto al niño al principio, intentarán disminuir el papel de vigilantes tan pronto como sea posible. Dado que los deberes deben reforzar lo que ya ha sido aprendido en clase, el niño deberá poder hacerlos solo la mayoría de las veces. A pesar de que los padres deben proporcionar seguridad y guía, no deben hacer el trabajo por el niño.

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