EDUCAR ANTES DE LLEGAR A LA ESCUELA INFANTIL

Mª Eugenia Marfull Uranga
A los seis años de edad, el cerebro se ha desarrollado aproximadamente un 90%. Durante los tres primeros años de vida, se realizan los aprendizajes más significativos del ser humano. A lo largo del primer año, se adquirirán funciones esenciales para la adecuada evolución de todas las áreas del desarrollo. Este dato refleja la importancia vital que tiene la acción educadora de los padres desde el mismo momento del nacimiento en el desarrollo de la inteligencia, la psicomotricidad y la afectividad de sus hijos. Muchos aprendizajes tienen un momento óptimo para su adquisición, es decir, hay funciones que de no ejercerse en un periodo de la vida, pueden entorpecer el posterior desarrollo.

Los requisitos en estos primeros años, son los básicos de toda acción educadora: consolidar una buena relación afectiva que le permita al niño sentirse seguro y, ofrecer un entorno rico en estímulos y oportunidades para el aprendizaje. Las teorías que recomiendan coger al bebé únicamente para cambiarle y alimentarle, restan oportunidades extraordinarias de aprendizaje y crean preocupación en los padres ya que ven limitado su instinto natural de contacto físico con su bebé. Tocarles, mimarles, abrazarles, pasearles en brazos, jugar con ellos, gesticular, reírse, cantar, manipular objetos y hablarles como si todo lo entendiesen, son recursos para la estimulación física e intelectual que, de manera natural, convierten a los padres en los mejores educadores desde el mismo momento del nacimiento.

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