De viaje a ninguna parte. Cine: Up in the air

En la recientemente inaugurada temporada de Premios, empieza a llamar la atención Up in the air, Mejor Guión en los Globos de Oro. Está protagonizada por George Cloney y dirigida por Jason Reitman, un joven que, con treinta y dos años, destaca por su capacidad de tratar temas de relevancia social, con originales rutas narrativas. Y, como ya hizo con el tema del aborto en Juno, vuelve a acertar, en Up in the air, con el de la independencia
Un momento del rodaje de Up in the airUn mar de nubes es el lugar elegido por Ryan Bingham (George Cloney) como su hogar. Se pasa la vida en el aire, viajando de un lugar a otro y desarrollando su vida en aeropuertos, aviones y hoteles. Todo lo que necesita lo tiene en una maleta de ruedas. Es un miembro privilegiado en esos espacios: ahí lo tiene todo controlado y puede mantenerse desconectado de los problemas que hay en tierra. Su forma de vida se debe, en primer lugar, a su trabajo. El señor Bingham es un especialista en recortes financieros y viaja a diferentes lugares para hacer el trabajo que nadie quiere hacer: despedir a la gente.
La película comienza y se desarrolla con escenas de personas reales que comentan ante la cámara sus reacciones ante el despido. Adultos que no conciben su vida sin el trabajo, que no saben cómo van a volver a encontrar trabajo en medio de la crisis o a su edad, la necesidad de mantener a sus familias o la frustración de ver que no han sido valorados por la empresa.
Basada en la novela homónima del periodista Walter Kirn, la película refleja, con su protagonista, la realidad de los que, por su trabajo, no tienen hogar.
La segunda razón por la que el protagonista abraza este estilo de vida es porque uno de sus objetivos vitales consiste en lograr una tarjeta de un club exclusivo de viajeros y disfrutar de las oportunidades festivas y relaciones sexuales ocasionales que se tercien. La falta de raíces y la independencia de Bingham se verán amenazadas cuando una nueva compañera, Natalie, proponga en la empresa un nuevo modelo de trabajo que permitirá ahorrar gastos. Ryan se llevará a Natalie de viaje laboral para poner de manifiesto las dificultades de ese nuevo planteamiento. Sin embargo, en el trayecto, la relación con su alter ego Alex, con Natalie y con sus hermanas, en un repentino viaje familiar, harán que se plantee la necesidad de cambiar su forma de vida para poder establecer vínculos más duraderos.
Up in the air pasa de la comedia al drama, para revelar el vacío que queda bajo la aparente felicidad de una vida sin preocupaciones ni ataduras. Bingham utiliza una mochila para simbolizar las cargas que llevan las personas, no sólo de bienes materiales, sino de lazos familiares y sociales. Una mochila que, según él, se carga con peso innecesario. ¿Pero es esto cierto? Y, si no lo es, ¿es posible mantener compromisos reales y duraderos con circunstancias vitales complicadas? ¿Y para qué?
El resultado final es una película en la que todo se va volviendo imperfecto, como muestra de la degeneración de la vida de un protagonista que viaja ligero de equipaje, en todos los sentidos. Dirigida al público adulto, Up in the air es moralmente ambivalente, y hay que avisar del lenguaje crudo, de un desnudo, de una breve charla sobre lesbianismo o de relaciones sexuales extramatrimoniales.
Teresa Ekobo

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