CULTURA DEL ESFUERZO

Inés Somolinos
Inteligencia y voluntad son las dos facultades propias del hombre. Y el desarrollo de ambas es necesario para la felicidad o autorrealización. Es decir, si queremos preparar personas felices, también en el futuro, tendremos que potenciar las dos facultades propias del hombre.

Ahora bien, ¿cómo es el escenario del aprendizaje de nuestros educandos?

En el sistema educativo vigente, la inteligencia es el quicio de la enseñanza. Mucha de la tarea escolar gira en torno a la inteligencia, así: las programaciones de los contenidos, la ampliación de conocimientos, la aplicación de esos conocimientos a través de competencias, etc. Se puede afirmar que existe una sistematización cada vez más estudiada del desarrollo y destrezas intelectuales

En cambio, corresponde a cada centro escolar ocuparse de la sistematización del desarrollo de la voluntad a lo largo de esos años de aprendizaje.

Por experiencia sabemos cómo la voluntad condiciona enormemente la capacidad de aprendizaje de un alumno. Por tanto, asegurar la existencia de una programación en educación de la voluntad es preparar el posterior éxito de los alumnos profesional y personal. Un alumno con energía interior (llamémosle así) es más capaz de afrontar los retos y los esfuerzos que aprender plantea.

Cada familia debe ocuparse de la de la educación de la voluntad de sus hijos con la ayuda del centro escolar y sirviéndose de su actividad familiar.

A modo de ejemplo, señalamos algunos aspectos en los que se podría incidir para ejercitar la voluntad en situaciones diarias propias de la vida familiar.

Se puede crear cultura del esfuerzo en familia por ejemplo:

1.- Andar es bueno, ir en bici también… No facilitar demasiado los transportes de los hijos.

2.- No pasa nada si nos tienen que esperar o no les podemos atender inmediatamente.

3.- Procurar que haga alguna cosa que no le gusta de modo natural, no todas las actividades que quieran hacer primos, amigos, etc normalmente le gustarán, ayudarle.

4.- Terminar sus tareas. Es importantísimo que terminen lo que empiezan.

5.- Esfuerzo físico también es bueno; cómo actuamos cuando nos dicen que se encuentran mal… Es sano pedirles que se sobrepongan.

6.- Hacer alguna tarea que no sea en su beneficio sino en beneficio de los demás.

7.- No facilitan la educación de la voluntad ni el altruismo: el mp3 ó 4, los ipod etc.

Con una adecuada cultura del esfuerzo en familia y en el colegio, podrán ser educados en la piedad. Cómo si no, nos extrañaremos de que dejen de ir a Misa cuando tienen alguna dificultad o simplemente no apetece.

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