CULTIVANDO VÍNCULOS CON ADOLESCENTES Ingrid Kossmann

Uno encuentra muchas sugerencias para establecer y cultivar buenos vínculos con los hijos bebés y con niños pequeños, pero a medida que la edad del hijo/a aumenta, las sugerencias van cambiando de eje, se centran en ¿cómo sobrellevar la adolescencia de los hijos sin morir en el intento? o diez claves para entender al “ser impenetrable” en que se ha transformado mi hijo/a.

Claro que, ese pálido flogger o esa mística vegetariana es el mismo niño que se sentía feliz cuando lo llevábamos de paseo y quien corría a nuestros brazos cuando estaba asustado. Y nosotros seguimos siendo sus padres, su principal respaldo y quienes debemos marcar lo que nos parece bien de lo que nos parece mal. Aunque en esta etapa es más complicado. A nuestros “No” no le sigue una rabieta sino una andanada de cuestionamientos y comentarios antipáticos.

Para sostener un vínculo necesitamos mantener la comunicación, y para que la comunicación prospere necesitamos un cierto nivel de afinidad. Los padres podemos practicar los buenos hábitos de saludar “Buenos días” “Buenas tardes” “Que descanses”, demostrar interés “¿Cómo te ha ido?”, “¿Qué música es?” “¿Qué tal estuvo la película?” Y dar las gracias “Gracias por ayudarme” “Qué bueno que lo tuviste en cuenta”, “Gracias por esperar”…

Los hijos crecen y cada uno de ellos abre un mundo para los padres (si están dispuestos). Sus sueños, actividades, proyectos, gustos artísticos y/o culinarios, sus habilidades con los ordenadores y los móviles son oportunidades de encuentro y vinculación. Yo conozco gran cantidad de bandas musicales de hoy gracias a mis hijos y realmente ha sido muy enriquecedor. Ellos también muestran interés por bandas de cuando nosotros éramos jóvenes, esto da vitalidad al vínculo, sentimos que podemos escuchar y aprender del otro. Es un hermoso paso poder compartir algo simplemente como seres humanos que amamos la música.

Tal vez lo fascinante del vínculo paterno-filial es que va variando a lo largo de toda la vida, ser padres es una gran responsabilidad, de nosotros dependen nuestros hijos, pero la dependencia es una característica transitoria, tiene como meta “desaparecer”, todos esperamos que el hijo se convierta en un ser autónomo. Los años pasan y cuando somos viejitos en ocasiones pasamos a depender de nuestros hijos ya adultos. El ciclo de la vida, las posibilidades de cada uno. Todo cambia, fluye.

“¡Claro pero mi hijo y mi hija se quieren pasar de listos. Ellos se creen muy maduros pero no lo son!”. Esta puede ser una réplica inmediata de muchos padres. Es verdad nuestro hijo o hija adolescente cree que puede más de lo que puede o que las dificultades que suelen presentarse son nimias. Los padres tememos que corran riesgos y –peor aún- que sufran las consecuencias. Sin embargo de eso se trata la vida, ellos deben tomar decisiones por sí mismos y disfrutar o padecer las consecuencias, sólo así se crece. Si ellos tuvieran conciencia de todos los escollos que suelen aparecer por el camino y no se sintieran sabihondos y poderosos, tal vez nunca se atreverían a salir del nido. Los límites que garanticen su seguridad los ponemos los padres y en base a ellos, debemos ir aumentando el círculo de confianza y autonomía de nuestros hijos.

No compitamos con él o ella, no despreciemos sus elecciones por no conocerlas o porque nos parecen raras, interesémonos y demos nuestro punto de vista. Apreciemos su persona y valoremos explícitamente lo que nos parece que está haciendo bien. Demostremos nuestro amor con palabras y hechos. Seamos firmes y no le evitemos las consecuencias de sus acciones. Ayudémoslo a hacerse cargo de sus elecciones. Seamos padres, nadie puede hacerlo por nosotros.

Y para terminar, disfrutemos la compañía de nuestro hijo/a, ¿qué actividad nos gusta a ambos? ¿Hace cuánto que no se da la oportunidad de realizarla?

Recuerden que los vínculos, así como las flores, necesitan agua a menudo. Un poco cada día es mejor que una inundación una vez al año.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *