Criticarle por todo lo que hace

«Lo estoy pasando muy mal en clase. He llegado a pensar que yo no valía nada, tal era el desprecio con el que me han llegado a tratar».
Con apenas 12 años se reunían a hurtadillas en las inmediaciones del colegio a fumar porros. Organizaban gamberradas y siempre tenían algún comentario gracioso a la vez que ofensivo para los que no eran de su grupo.
Así funcionaba una pandilla de niños aparentemente normales, alumnos de un centro escolar de la provincia de Alicante. Tenían atemorizada a la mayor parte de sus compañeros. Pero no todos se sentían a gusto con este comportamiento y un buen día uno de ellos, que prefiere quedar en el anonimato, decidió buscar nuevos amigos.
Esta decisión marcó el principio de su particular infierno. Sus antiguos colegas comenzaron a acosarle en cualquier esquina del colegio: amenazas, golpes, presión para que hiciera el ridículo dentro de las clases.
»Se sentaban detrás de él para ponerle nervioso cuando le preguntaba el profesor y así conseguían que le pusiera malas notas», cuenta una persona del entorno del menor acosado.
»Pagó un alto precio por querer dejar esa pandilla tan conflictiva», añade. Día tras día le increpaban, le dejaban mal delante del resto de compañeros y le avisaban de que si »alguien se entera de esto sabremos que has sido tú… así que prepárate».

En el caso de Velia, la joven que se suicidó pocos díás después de cumplir 15 años, el daño emocional se tradujo, según su madre, en depresión, miedo, impotencia e inestabilidad en su rendimiento académico debido a que fue sujeta de burlas, intimidación y amenazas supuestamente por parte de compañeros de clases, tanto del sexo femenino como masculino, que asisten a la escuela Pacific High School en San Bernardino.
«Todos sabían lo que estaba sufriendo mi hija desde hacía meses y nadie nos dijo nada». Pilar y Joaquín son los padres de la niña que durante siete meses fue víctima de acoso físico, psíquico y sexual por parte de un grupo de ocho compañeros de clase. Los hechos ocurrieron en el curso 2001-2002, cuando la menor tenía 13 años. Ella nos dijo que tenía miedo porque le habían amenazado con ‘rajarle’ si se chivaba, y con agredir a su hermano de 8 años, que también iba entonces al centro.
Los padres de un ex alumno del colegio Monteagudo (Murcia) denuncian al centro en la Inspección por «los malos tratos psíquicos y físicos» que su hijo de 13 años ha sufrido por parte de sus compañeros durante años. «Sólo quería suicidarme». Después de meses de hostigamiento diario y sistemático, palizas y vejaciones a manos de sus compañeros, un día explotó, lo soltó todo y está a punto de dar carpetazo en un nuevo colegio a la pesadilla de insultos, motes y aislamiento que le convirtieron en el machaca de la clase.

«A menudo escucho que os referís al hombre que comete un delito como si no fuera uno de vosotros, como un extraño y un intruso en vuestro mundo… Mas yo os digo que de igual forma que ni una sola hoja se torna amarilla sin el conocimiento silencioso del árbol, tampoco el malvado puede hacer el mal sin la oculta voluntad de todos vosotros».

Palabras del escritor libanés Jalil Gigrán

Cualquier reproducción ha de citar la fuente www.acosomoral.org

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