Conocimiento de idiomas en España

-Excuse me, do you speak English?, est-ce que vous parlez français?…. Cuántas veces hemos oído alguna de estas frases y, al desconocerla, respondemos: -No entiendo, sólo hablo español.

Afortunadamente, esta situación es cada vez menos frecuente ya que el nivel de conocimiento de idiomas de la población española va mejorando y, en muchos casos, no sólo conocen el inglés sino que se atreven con el alemán, el francés, el japonés o el italiano. Parece ser que “los idiomas empiezan a no ser la asignatura pendiente de los españoles”.

Así lo demuestran los datos de la Oficina Estadística Comunitaria (Eurostat) sobre la percepción que tienen los adultos de sus competencias lingüísticas y el aprendizaje de idiomas durante la educación secundaria, que se divulgó con motivo del Día Europeo de las Lenguas celebrado el pasado 26 de septiembre.

Con los datos en la mano comprobamos que casi el 68% de los estudiantes de educación secundaria en España estudia una lengua extranjera, mayoritariamente el inglés, y el 28% encuentra tiempo para estudiar dos o más idiomas.

Sin embargo, casi la mitad de los españoles (46,6%) de entre 25-64 años afirma que no saben hablar ninguna lengua extranjera mientras un 35% reconoce conocimientos de algún idioma extranjero. Este porcentaje coloca a España en la cola de Europa en el conocimiento de lenguas extranjeras, sólo por detrás de Hungría y Portugal.

A la mayoría de los padres nos preocupa que nuestros hijos estudien y dominen uno o más idiomas ya que les abrirá más puertas en un mundo globalizado donde las fronteras geográficas ya son historia.

Además no hay que olvidar que hablar un idioma es un proceso largo, hasta de años, que suele costar más trabajo que leerlo o entenderlo.

Aprender desde pequeños

Ante la dificultad de aprender al menos un idioma, los expertos aconsejan que lo hagamos desde pequeños. En ese sentido, un estudio de la Uníón Europea (UE), disponible en inglés, confirma que aprender idiomas en edad temprana puede ser muy beneficioso para los niños.

El informe europeo recoge datos fundamentales sobre el aprendizaje de idiomas a edad temprana, incluyendo principios educativos, investigación y buenas prácticas.

Según los expertos de la UE, al activarse muy pronto su aptitud natural para el aprendizaje de lenguas, los niños disponen de más tiempo para asimilar y adquirir una experiencia lingüística y cultural que puede beneficiar a su desarrollo en general (tanto cognitivo, social, cultural o lingüístico).

La web Guía del Niño también considera que está demostrado que los niños expuestos a varios idiomas desde pequeños son más creativos y desarrollan más habilidades. Además, aprender un segundo idioma ayuda a programar los circuitos cerebrales siendo más fácil aprender nuevas lenguas en un futuro.

Pero, ¿cuál es el mejor momento para empezar a aprender otro idioma?

Para los expertos en Psicología Evolutiva la barrera se sitúa en los tres o cuatro años, momento en el que el niño no ofrece resistencia a entender mensajes sencillos en otro idioma y reproducirlos poco después.

A partir de los 3 o 4 años nuestros hijos ya pueden empezar a estudiar otra lengua, en ese periodo el niño no ofrece resistencia a entender mensajes sencillos en otro idioma y reproducirlos poco después.

Educación bilingüe

Hoy en día es fundamental para cualquier persona saber al menos dos idiomas para poder moverse con soltura fuera del país, comunicarse, y poder optar a estudiar o trabajar en el extranjero. Por eso, cada vez son más los padres que apuntan a sus hijos a colegios bilingües, tanto públicos como privados, con el objetivo que nuestros hijos puedan utilizar dos códigos lingüísticos con la misma eficacia. La idea que tienen los pedagogos de estos centros educativos es que el niño pueda, no sólo comunicarse, sino pensar en ambas lenguas de forma natural.

Como reconoce la doctora Laura-Ann Pettito, directora de la investigación sobre la educación bilingüe en la Sociedad Americana de Neurociencia, enseñar a un niño a hablar simultáneamente dos lenguas equivale a “crecer como si tuvieran dos seres monolingües alojados dentro del cerebro”.

Como recoge un artículo de TodoPapás, la doctora Pettito defiende el bilingüismo precoz ya que “a diferencia de lo que se teme no produce ningún tipo de contaminación lingüística ni retraso en el aprendizaje”.

Sin embargo, la doctora reconoce que, como en cualquier proceso de aprendizaje, se pueden producir inconvenientes como problemas de comprensión y uso de formas gramaticales, morfología y articulación, de contenido (semántico) y de vocabulario (expresión).

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