“CONOCEREMOS A NUESTROS HIJOS CUANDO CENEMOS TODOS LOS DÍAS CON ELLOS SIN VER LA TELEVISIÓN”

José María Contreras.
¿Estamos realmente en tiempos revueltos?

Hay una diferencia entre mi antes y el ahora de los jóvenes. Antes el niño que era educado salía educado y el que no era educado, como la sociedad era normativa y todo el mundo te decía cosas buenas, podía salir una persona normal. Ahora si la familia no se empeña, sale el niño como si no hubiera sido educado.

Ha llegado la hora de empeñarse desde las casas, ¿no basta con el colegio?

El problema ahora está en casa. Cuando nació el tren y llegó a Sudáfrica dudaban de que funcionara por la existencia de las grandes superficies de desierto. En una de las reuniones de ingenieros, uno señaló que la clave estaba en darle más presión interior. Entonces, en el vagón dejaron de entrar arenas de fuera y comenzó a funcionar.

Presión interior, ¿al margen del ambiente?

Los padres deben empeñarse en dar a las casa más presión interior, que no significa convertir las casas en cuarteles. Los padres deben convencerse de que tienen que vivir primero ellos las virtudes que quieren inculcar a sus hijos. Si realmente los padres se ponen de acuerdo en qué educar y ponen más presión interior, entonces el ambiente dejará de ser un problema definitivo. Porque el problema definitivo está en la casa.

En el caso de un colegio con un ideario tan claro, ¿tampoco basta, hay que llevarlo a casa?

Depende de los comentarios de los padres en casa sobre el colegio. Si los comentarios son negativos y no van en la misma línea del ideario del colegio, los hijos antes o después se cansarán, sobre todo en la adolescencia; y se cansarán de la educación que quieren darle sus padres. No habrán visto en los padres aquello que les pedían.

La coherencia es básica

Absolutamente. No se puede educar sin coherencia.

¿Qué es educar?

Educar no es urbanidad: saber cómo se come, ser delicado… Educar tampoco son conocimientos: una persona bien capacitada hablará alemán, francés e inglés. En el fondo, educar es enseñarle a querer a una persona. Igual que el marxismo hacía mártires; el consumismo está convirtiendo a los jóvenes en ateos tanto en el amor a Dios como en el amor humano. Aquí aparece una de las causas por las que fracasan tantos matrimonios. Los niños no están educados, no han aprendido a amar. Y la puerta a toda educación es la sobriedad. Si no hay templanza, es imposible educar.

¿Se acabó el binomio de mi hijo es feliz porque tiene de todo?

Eso son tonterías. Si tu hijo tiene de todo, tendrá un alto grado de bienestar, pero no la felicidad que depende del ser. La felicidad está en el terreno del ser, del bien ser.

¿Qué dice a las familias que con lo años ya le ponen a su hijo un móvil?

Que le están haciendo daño porque la educación pasa por la exigencia. Y no exigir a una persona es no valorarla. Si a una persona en el terreno profesional se le dice que lo que se espera de él, para un año entero, es que venda tan sólo tres ordenadores, esa persona se irá de la empresa porque pensará que no le valoran. Pues en lo personal, exigir es querer. Los que dan todo al hijo para que no sufra, en el fondo lo que hacen es no quererlo. El hijo se dará cuenta de que no le quisieron, porque no le pidieron que diera todo lo que podía.

¿Cómo exigir sin generar un rechazo afectivo del hijo?

El rechazo afectivo no se da. Lo que ocurre es que es más fácil dar que no dar. Y si se produce el rechazo es porque no se ha explicado bien.

Entonces, para educar hay que estar dispuesto a generar enfados

Para educar hay que estar dispuesto a llevarse muchos enfados del otro, a decir muchos “no”. Si uno sólo está dispuesto a agradar, que no se dedique nunca a educar. La sociedad sólo nos insiste en que hay que agradar a los demás, pero para educar hay que esforzarse.

Si no, el hijo será el que mande en casa

En la sociedad hay veces en las que ha mandado la madre y se ha dado un matriarcado. Otras veces, mandaba el padre y se produjo un patriarcado. Ahora mandan los niños, estamos ante un “filiarcado”. Se sirve al niño, no se le educa. Simplemente uno se pone a disposición para darle todos sus caprichos y así la conciencia no me remuerde: le estoy dando todo lo que quiere, no puedo más. Y llega un día en el que el niño se rebela porque no le estás educando.

Muchas familias pueden excusarse en que su hijo debe tener de todo para evitar comparaciones con otras familias

Si uno vive rodeado de gente con un nivel de vida alto, lo que debe hacer para educar a su hijo no es tener tanto como los demás, si no explicarle a su hijo qué es lo que tienen. Hay que saber muy bien de qué se habla en casa. La educación tiene mucho que ver con lo que se habla, porque se habla de lo que a uno le interesa. Uno cree a aquellos que más quiere, por mucho que luego en el colegio escuche otras prioridades.

¿Y cómo se consigue educar, en el día a día, detalle a detalle?

Eso es la vida. La comunicación verbal es dar noticias: a las dos se come. La comunicación no verbal es el lenguaje de los gestos y uno indica intenciones. Y luego está lo vital, el lenguaje de los hechos. Con esta comunicación es con la que se está educando. Cuando un padre se equivoca, el niño piensa “como mis padres no son omnipotentes se equivocan”, pero si fuesen omnipotentes hubieran actuado así. Son los hechos los que educan porque muestran los valores que una persona tiene.

¿Qué hacer cuando el hijo pide salir de noche hasta la madrugada?

Si está bastante arraigado el tema en casa, los hijos sabrán hasta dónde pueden llegar. Por el día las tiendas están abiertas, uno puede salir a comprar el periódico. La noche lo único que da es sexo, alcohol, diversión y música. Cada uno tiene que montarse las estrategias para intentar que los niños lleguen pronto por la noche. La clave no está en pedírselo, sino enseñárselo al ver que los fines de semana en esta casa se aprovechan para hacer cosas. Los padres trabajan durante la semana y saben que el fin de semana se levantan pronto para hacer cosas, recados.

Y si utilizan el chantaje “¿No te fías de mí”?

Sí que me fío de ti, pero no de tus fuerzas, ni de las mías, ni de las de todo Bilbao. Esto que me dices es un chantaje y hay que decírselo. Hay situaciones en las que yo no me pongo porque yo no me fío de mis fuerzas.

¿Qué pinta un niño de 11 años solo en el cine con amigos?

No pinta nada. Es una edad para estar con los padres. Uno tiene que tener la suficiente capacidad de llevarse el cine a casa. Son los mismos padres que luego dicen que una discoteca Light es una tontería. De verdad, que hay padres que son tontos. Los hay cómodos pero otros es que van más allá de lo ingenuo. No saben lo que están haciendo. Ahora mismo casi toda la diversión es fomentar el deseo sexual de la gente. Para eso es fundamental conocer a los hijos, saber qué es lo que, ve, por dónde se mueve. Y uno conocerá a los hijos si cena todos los días con ellos sin televisión. Y si luego uno estira la cena con vista estará educando muchísimo y estará evitando muchas horas de televisión. Si no se cena sin televisión al final no se conocerá a los hijos.

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