Compartir el ocio con nuestros hijos

El ocio ocupa cada vez más tiempo en nuestras vidas. Y especialmente, en las vidas de nuestros hijos e hijas, por lo menos hasta que se inician en el mundo laboral. En cambio, muchos de nosotros, los padres y madres, pasamos la mayor parte de nuestro tiempo entre el trabajo y la atención a las cotidianidades domésticas. Esto se traduce en un importante desfase entre el tiempo libre del que disponen nuestros hijos y el que tenemos nosotros. ¿Cómo superamos este hándicap?

En cualquier caso, la evolución de la sociedad española en las últimas décadas permite a más familias disponer del tiempo suficiente para dedicarlo a sí mismas. Es una de las características del desarrollo: tener acceso a más recursos pese a trabajar bastante menos horas que nuestros abuelos y que muchos de nuestros padres. En principio, esto repercute positivamente en lo que se ha dado en llamar el estado del bienestar. Pero paradójicamente son cada vez más frecuentes los casos de personas que sufren ansiedad en su tiempo libre, o que simplemente, no encuentran la manera de superar el aburrimiento. ¿Cómo se explica si hoy en día la oferta de ocio es omnipresente? ¿Qué hacemos con nuestro tiempo libre? ¿Qué hacen nuestros hijos? ¿Podemos aprovechar todos juntos este tiempo de ocio y darle un sentido educativo? ¿Son compatibles las motivaciones de nuestros hijos con nuestra legítima voluntad de construir un ocio activo, emprendedor y creativo sin renunciar por completo a nuestras aficiones?

Cómo conciliar la vida laboral con la familiar

En primer lugar, es preciso desterrar la idea que comúnmente se tiene del ocio. Estar ocioso no es matar el tiempo ni estar sin hacer nada, o al menos no debería entenderse siempre así según los especialistas en orientación familiar. El tiempo de ocio debe servir también para hacer cosas que nos gustan y que son distintas a las habituales, no necesariamente relacionadas con el descanso y/o el esparcimiento. Por supuesto que hay que reposar física y mentalmente para estar en las condiciones adecuadas antes de volver al trabajo (o al estudio), pero sólo lo justo y necesario.

Hay que tener en cuenta que nuestros hijos e hijas, sobre todo en las edades más tempranas, tienden a imitar las conductas de sus padres. Si cada día nos ven tumbados en el sofá con el mando a distancia en la mano al volver del trabajo, es más probable que se acostumbren a tener hábitos sedentarios. Por el contrario, si les demostramos ser personas activas y compartimos con ellos nuestras aficiones, crecerán con inquietudes y ganas de hacer cosas. No obstante, hay que evitar teledirigir las actividades de ocio de nuestros hijos. Lo que a nosotros nos gusta o nos gustaba de pequeños no tiene por qué gustarle a ellos. En ocasiones, habrá que buscar opciones imaginativas que capten su interés, y así lograr que los niños y adolescentes lleguen a ser autónomos y responsables en su tiempo de ocio.

Ignasi de Bofarull, investigador del IESF (Instituto de Estudios Superiores de la Familia) y autor del libro “Ocio y tiempo libre: un reto para la familia” sugiere organizar el tiempo familiar, no improvisarlo. Para este experto en orientación familiar, es preciso tomar la iniciativa, proponer actividades (entre semana, los fines de semana y en vacaciones) y establecer horarios y pactos con nuestros hijos. Para ello será fundamental que al menos uno de los progenitores -y en la medida de lo posible, no siempre el mismo- esté en casa a una hora razonable los días laborables para gestionar el tiempo de ocio de los pequeños de la casa. Si hay poca diferencia de edad entre los hermanos es fácil idear actividades conjuntas, pero si se llevan más de un par de años lo lógico es que tengan aficiones diferentes y, en consecuencia, será preciso buscar otras alternativas. En cualquier caso, a efectos prácticos siempre será más cómodo animarles a compartir intereses comunes.

Cómo aprovechar el tiempo libre: algunas propuestas

Las dos principales claves del éxito para superar el reto de sacar partido al tiempo libre que compartimos con nuestros hijos son implicarles en la preparación y organización de las actividades y, sobre todo, tener una actitud positiva: aprender a pasarlo bien con ellos. Esto último no implica pasar todas nuestras horas libres con ellos, puesto que tanto o más conveniente es dejarlos de vez en cuanto a su libre albedrío para que decidan por sí mismos cómo ocupar su ocio. Algunas de las iniciativas que han demostrado ser eficaces y contribuyen a mejorar la vida en familia son:

excursiones dominicales: proponer un itinerario, buscar entre todos los miembros de la familia información relativa al lugar que se va a visitar, preparar todo lo necesario (indumentaria, cámaras, libros de ruta, etc.).
reuniones en grupo: se pueden hacer en el marco de una comunidad de vecinos, pero también entre compañeros de colegio o de equipo deportivo. A menudo sirven para crear vínculos de amistad entre los padres y para que los niños se relaciones y se diviertan en un entorno distinto al que están acostumbrados.
comidas familiares: otra buena práctica que sirve para unir lazos entre toda la familia: padres, tíos, primos, abuelos consiste en organizar salidas al campo y comer en compañía de los más queridos.
Es importante que la propuesta de actividades sea variada y, en la medida de lo posible, cíclica. Todas ellas pueden cumplir el triple propósito de divertir, relajarse y educar si se organizan con ilusión y vocación formativa. Los padres charlan, se transmiten experiencias y observan el comportamiento de sus hijos en un ambiente distinto al habitual. El ocio y la diversión, según los expertos, es una “escuela de vida”, una oportunidad para descubrir las habilidades, los rasgos humanos y las actitudes de nuestros hijos, que a corto y medio plazo determinarán su personalidad: el imaginativo, la tímida, el desordenado, la líder, el sensible, la mimada, el curioso, etc. En definitiva, nos permite conocer mejor a nuestros hijos e hijas, advertir su sociabilidad y nos ofrece pistas que nos ayudarán a perfilar su conducta.

Igualmente trascendental resultará para los padres y madres gestionar el tiempo libre que nuestros hijos tienen cuando están en casa. En este sentido, es conveniente consultar los monográficos que en Entre Padres hemos dedicado a la relación de los niños con las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), a los juguetes y al más reciente “Ver la televisión”. En general, los consejos que nos dan los estudiosos en estos temas coinciden en afirmar la conveniencia de orientar e incluso “compartir la pantalla” con ellos, así como evitar caer en las redes del consumismo. No hay remedio peor para paliar el poco tiempo que les dedicamos que compensarles con regalos. A la larga, ellos acabarán siendo víctimas del ocio consumista y se perderán la parte que vale más la pena de la vida: los amigos, compartir tiempo y aficiones con ellos, aprender juntos a desarrollarse como personas.

Las dos principales claves del éxito son implicarles en la organización de las actividades y, sobre todo, tener una actitud positiva: aprender a pasarlo bien con ellos.

Vacaciones en familia

Una de las características de nuestras sociedades desarrolladas es la cantidad y calidad de opciones de ocio que tenemos al alcance. Hoy en día, casi cualquier persona cuenta con los recursos suficientes para coger un billete de avión por Internet y plantarse en la otra punta de Europa. Sin embargo, son muchas, muy variadas y -en numerosas ocasiones- más ricas las opciones que tenemos más a mano. Un ejemplo es el aparador de ofertas de viajes, información y servicios para las familias que se expone en la web Viajar en familia.

Este portal, que apuesta fundamentalmente por un turismo local, está ideado “para cubrir una demanda de ocio en familia en contacto con los espacios naturales y los destinos turísticos vacacionales, con una especial atención a las rutas, alojamientos y servicios adaptados a los grupos familiares”. Entre otras cosas, tal y como se anuncia en la propia web, viajarenfamilia.net ofrece:

Rutas por los espacios litorales y de montaña
Deportes en la naturaleza para familias aventureras
Ofertas y servicios de ocio para padres y niños.
Alojamientos seleccionados para grupos familiares.
Consejos para viajar y conocer mejor los espacios naturales.
Agenda de actividades culturales y de animación.
Entre las propuestas más populares se cuentan varias rutas por el Pirineo catalán, un directorio de municipios familiares y, para los más atrevidos, un itinerario por Costa Rica.

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