CÓMO SACAR PARTIDO A LA TELEVISIÓN

Mercedes Álvarez
ENTREVISTA A MERCEDES ÁLVAREZ, AUTORA DEL LIBRO CÓMO SACAR PARTIDO A LA TELEVISIÓN

Arranca su último libro, Cómo sacar partido a la televisión (Ed. Ríalp), con una afirmación que, en su pluma, parece toda una provocación: la televisión es un invento maravilloso. “Es que, en realidad, lo es” ‑asegura‑; “es un instrumento estupendo de conocimiento, de relajación y de descanso, incluso de aprendizaje”.

‑Entonces, ¿qué es lo que pasa, qué falla con la televisión?

‑Lo que falla es que no la tratamos como a un electrodoméstico más de la casa, de forma que a menudo nuestro ocio ‑sobre todo en el mundo infantil‑ gira en torno a la televisión. Con este libro pretendo ayudar a sacarle partido y aprovechar sus ventajas, al tiempo que educamos y formamos a nuestros hijos en cómo verla bien y sin abusar.

‑Para eso, lo primero será empezar por dar ejemplo…

‑El ejemplo de los padres es importantísimo para educar; si tus hijos ven que usas la tele con mesura, ellos también lo harán. Se acostumbrarán desde pequeños a seleccionar sólo lo que quieren ver.

‑A menudo se demoniza la televisión y sus contenidos cuando, en realidad, parece que debemos ser los adultos los que ejerzamos el control…

‑Yo repartiría la responsabilidad al 50%; por un lado, indudablemente somos los padres los que tenemos el poder de apagar o encender la tele, de dar o no al interruptor, de permitir que nuestros hijos vean según qué programas o no. Pero el otro 50% es de las cadenas, que tienen que responder ante los contenidos que emiten y sobre todo a qué hora los emiten. Porque a veces ponen barbaridades en el horario infantil y los niños se empapan de ellas…

‑…pero porque los padres no tienen ni idea de lo que ante la ven sus hijos a esas horas

‑Claro, debemos estar atentos para saber qué es lo que hay en el horario infantil. Pero al mismo tiempo, reclamar a las cadenas para que cumplan verdaderamente la ley y dejen de programar contenidos inadecuados en esa franja.

ES INEVITABLE: LA TELEVISIÓN YA FORMA PARTE DE NUESTRO MUNDO; PARA QUE NO SE ADUEÑE DE ÉL, LO MÁS SENSATO ES APRENDER A SACARLE PARTIDO

‑¿No caemos en el error de criticar demasiado los contenidos y menos el consumo abusivo?

‑No, claro, aunque la televisión fuera maravillosa y no hubiera nada de criticable en ella, ciertamente muchas veces el abuso es el problema: hay chavales que ven seis horas diarias la tele, y en ese tiempo no se relacionan, no juegan, no piensan.

‑Se habla mucho de niños y menos de los adultos y de cómo la tele puede provocar incomunicación en la pareja…

‑A veces nos encontramos que incluso en una pareja sin hijos la televisión forma parte inseparable de sus vidas, no pueden prescindir de ella. En el libro cuento el caso real de una teleadicta compulsiva que organizaba su vida en torno a la televisión. Estaba a merced de los culebrones y las series. Ni salía con los amigos ni nada. Es un caso límite, pero, ¿quién no se ha enganchado a una serie? Yo creo que todos. Ojo con estas cosas porque terminan con la vida social y con la vida de comunicación de la pareja, en la que cada cual tiene su tele y come con su bandejita delante de la pantalla. Parece que son casos aislados o exagerados pero son batantes normales.

‑¿Cuál es la tendencia de esta adicción a la tele?

‑Los jóvenes siguen viendo demasiada, pero no aumenta su adicción: para ellos lo primero es la música y salir con los amigos. El problema lo vemos sobre todo en los niños y en las personas mayores. En las residencias de ancianos, hospitales, la televisión está puesta permanentemente.

‑Pero es que para muchos ancianos la televisión es su ventana al mundo…

‑Sí, pero aunque sea una ventana al exterior atonta, no te permite reflexión ninguna, tus neuronas están quietas…

‑Usted propone que se vea la televisión, pero eligiendo de antemano qué es lo que se quiere ver y no que uno se trague lo que echen en ese momento

‑Para ser un buen telespectador hay dos reglas de oro: ver poca televisión y bien seleccionada. Se trata de encender la televisión porque nos interesa algo en concreto, una película, una serie, un partido… Y después, siempre que sea posible, intentar verla en familia.

CINCO CONSEJOS PARA IMPEDIR QUE LA TELE DEVORE A NUESTROS HIJOS

1. No dejar solos a los niños ante la tele y acordar con ellos el tiempo que le van a dedicar.

2. Impedir que enciendan el aparato cuando ellos quieran

3. Evitar que esté encendida durante las comidas o mientras hacen los deberes

4. No utilizarla como premio o como castigo

5. No zapear delante de ellos “a ver que ponen hoy”

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