Cómo hablar con los hijos

Una de las mejores ayudas que se pueden prestar a los hijos es escucharlos. Pero también hay que hablarles, comunicarles nuestras ideas y criterios sobre los temas que interesan mutuamente.

Esta conversación debería tener estas características:

A.Brevedad.

Lo que se puede decir con pocas palabras es más eficaz que decirlo con muchas.

B.Amabilidad.

La conversación ha de ser positiva, sin que falte una chispa de humor. Con la amabilidad se puede ganar el corazón del otro y la comunicación se hace más espontánea y constructiva. Es importante evitar las frases hirientes y abusar de la ironía. En este caso tiene razón el refrán: “Se consigue más con una gota de miel que con un barril de hiel”. Aun en los momentos en que se debe corregir no hace falta poner mala cara o sentarse a ambos lados de la mesa del despacho, sino apoyarse en el respeto mutuo y en el prestigio personal para decir las cosas serenamente.

C.Persuasión.

Antes de iniciar la conversación habrá que reflexionar en la forma de “entrar” con naturalidad en el tema que interesa tratar. Habrá que tener presente lo que se ha dicho en otras ocasiones y lo que tenemos previsto decirle.

D.Oportunidad.

En ocasiones resulta difícil encontrar el momento y lugar adecuados para tener una charla con el hijo. No debemos corregir cuando estemos enfadados o lo esté la otra persona, pues podríamos arrepentirnos de los insultos o amenazas inoportunas. Además de no discutir con el otro cónyuge delante de los chicos, tampoco es positivo corregir a un hijo mayor en presencia de los más pequeños. Es preferible esperar y hacerlo a solas en el momento y lugar adecuados. En las relaciones familiares se plantea con frecuencia la alternativa de si los progenitores han de ejercer como amigos o como padres con sus hijos. En primer lugar habría que decir que la responsabilidad de los padres en cuanto a la atención y educación de los niños es superior a la pura amistad. No obstante, los padres pueden buscar la amistad de los hijos para que éstos les confíen sus preocupaciones y les consulten sus problemas a fin de prestarles una ayuda eficaz en el momento que la necesiten.
Arturo Ramo.

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