COMO AYUDAR AL HIJO QUE CONSUME DROGAS

Mº sanidad y consumo
Factores de protección

Las características de las relaciones que se establecen entre padres e hijos son de fundamental importancia para la prevención del consumo. Así, familias en las que existe una relación positiva basada en la comunicación y el afecto, en la que además existen límites claros, se establecen normas que se cumplen, se supervisa lo que hacen los hijos y se comparte con ellos actividades, son familias fortalecedoras que ayudan a los hijos a integrarse, a ser menos vulnerables frente a las drogas y a tener una conducta más positiva y adaptada.

La escuela constituye un elemento vertebrador de las políticas preventivas. La detección y la transmisión de valores y actitudes preventivas permiten proporcionar a los escolares instrumentos y herramientas para hacer frente al consumo de drogas. El papel de las Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos (AMPAs) es fundamental en esta tarea.

¿Qué pueden hacer las madres y los padres?

Los padres y las madres, y cualquier adulto que tenga la responsabilidad de educar, han de tener en consideración una serie de aspectos clave, en lo que a la prevención del consumo de drogas de los hijos se refiere, y que a continuación se detallan.

Hay que

→ Sentirse a gusto con los hijos/as.
→ Escucharles y razonar.
→ Seguir su rendimiento escolar.
→ Ayudarles y facilitarles la comunicación con los demás.
→ Informales sobre aspectos relacionados con las drogas, y formarse para poder informar.
→ Reducir el consumo habitual de drogas legales de los padres.

No se debe

→ Administrar castigos severos para evitar la agresividad del hijo/a.
→ Ignorar los problemas escolares y personales porque “son cosas de niños/as”.
→ Hablar como si se supiera todo, sin escuchar sus opiniones y vivencias.
→ Tomar medidas de coacción, sin razonar, que limiten su libertad abusivamente.
→ Mantener posturas excesivamente tolerantes.
→ No tener tiempo para estar con los hijos/as.
→ Ocultar información.
→ Promover una dependencia excesiva y sin necesidad.
→ Hacer del hogar un sitio inaguantable.
→ Poner de manifiesto contradicciones entre los padres a la hora de educar.

Signos de alarma ante posibles consumos

Es muy importante detectar precozmente, sobre todo en los menores, el uso de cualquier droga, no sólo por los problemas de salud que pueden sufrir a corto y medio plazo, sino también por el riesgo de desarrollar una adicción. Entre las señales de alarma, que pueden ayudar a los padres a saber si su hijo/a ha empezado a consumir drogas, se encuentran las siguientes:

→ Cambio brusco en el cuidado y aseo personal.
→ Trastornos del sueño con insomnio y/o pesadillas y temblores.
→ Pérdida de peso o apetito excesivo.
→ Disminución del rendimiento escolar o abandono de los estudios.
→ Aislamiento físico, tendencia a aislarse en su habitación.
→ Disminución de la comunicación verbal y afectiva.
→ Empobrecimiento del vocabulario.
→ Abandono de aficiones e intereses.
→ Cambios bruscos de humor.
→ Pérdida de responsabilidad.
¿Que debo hacer en caso de sospecha de consumo?

Cuando el padre o la madre o cualquiera sospecha que su hijo o su hija, un familiar o alguna persona próxima, consume drogas debe mostrarse comprensivo pero firme. Existen cosas que podrá hacer y otras que no:

SÍ NO
Dialogar Juzgar
Dar la importancia justa. Dramatizar
Creer lo que se ve Negar la evidencia
Compartir la preocupación Ocultar información
Confrontar Encubrir
Supervisar sin presionar Agobiar con reproches

Ante la evidencia de consumo

Cuando el consumo sea evidente, pida consejo a su médico de familia o acuda a un centro especializado. Debe saber que hay una serle de cosas que usted puede hacer y otras que no conviene que haga.


→ Dialogar y analizar las circunstancias que llevaron al consumo.
→ Mantener el autocontrol emocional.
→ Ofrecer ayuda pues ve en usted alguien a quien recurrir.
→ Mostrarle su afecto por lo que él o ella es, independientemente de lo que haga.
→ Intentar dedicarle más tiempo y prestarle más atención.
→ Entender que se está ante una persona que tiene problemas y no “ante un problema”.
NO
→ Desesperarse.
→ Culpar, ni “echarle en cara” todo lo que usted ha hecho por él o por ella.
→ Convertirse en su perseguidor/a.
→ Criticar de forma continuada y violenta su comportamiento.
→ Utilizar el castigo como único recurso para evitar que continúe consumiendo.
→ Acosarle continuamente con preguntas, sospechas, acusaciones, pues ello sólo conseguirá que se aleje de usted cada vez más.

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