Cine: Welcome. Una gran historia de amor sin papeles

El cineasta francés Philippe Lioret triunfa con un drama social de altura sobre la inmigración ilegal. Tras ganar dos galardones en el Festival de Gijón del pasado año, alzarse con el Premio Lux, del Parlamento europeo, y obtener el Premio Signis en el Festival de Berlín, llega a nuestras pantallas esta sencilla historia de ficción que transpira honestidad por los cuatro costados
El tema de la inmigración como tal no es nuevo y, a menudo, se ha tratado de forma ideológica o, al menos, como mera denuncia social. En algunos casos, como Edén al Oeste, de Costa-Gavras, lo humano se difumina en aras de propuestas de radicalismo de izquierdas. Por el contrario, Lioret, sin renunciar a criticar lo que es justo criticar, opta por poner el problema humano por encima de otras consideraciones, y el resultado es ciertamente conmovedor.
El argumento de Welcome, elaborado tras una seria inmersión del director y los guionistas Olivier Adam y Emmanuel Courcol en el mundo de la inmigración ilegal en el Estrecho de Calais, se centra en Bilal, un joven kurdo de 17 años que ha huido de su país para encontrarse con su novia Mina, que está establecida con sus padres -también inmigrantes- en Londres. Después de tres meses de fatigas, detenciones e incluso maltratos, Bilal llega a Calais, casi a un tiro de piedra de la Gran Bretaña, su meta. Pero allí los controles policiales son infalibles y parece imposible cruzar como polizón en barcos, ferries o camiones. Es entonces cuando decide aprender a nadar para cruzar el Canal de la Mancha. Todo es poco, con tal de encontrarse con la mujer a la que ama y casarse con ella. Entra en escena el otro gran protagonista de la historia: Simón, el profesor de natación, que está sufriendo con gran paciencia el proceso de separación de su esposa. Su trato con Bilal le humanizará y le cambiará la vida.
Primero, personas

Un fotograma de la películaLa película, rodada con fuerza y a la vez con clasicismo, cuenta una historia muy dura de inmigración, pero pone en primer término la positividad de la condición humana y lo más noble de los personajes. Estos despiden una pureza de fondo nada habitual en el cine contemporáneo. Aunque la crítica al sistema policial occidental es muy dura, también lo es hacia ciertas costumbres islámicas, como la de imponer marido a las hijas contra sus deseos. Pero lo más vertebrador del film es una historia de amor que merece entrar en la historia del cine por la puerta grande. Frente al matrimonio desmoronado de Simon, Bilar encarna el gran amor, el gran ideal. Por eso, Simon le dice a su ex-esposa: «Este chico va a cruzar el Canal de la Mancha a nado por su chica, y yo ni siquiera crucé la calle cuando te fuiste».
La dirección de actores saca lo mejor de ellos, y destaca la interpretación del joven no profesional Firat Ayverdi, que se revela como una gran promesa. Asimismo, el veterano Vincent Lindon nos brinda unos sinceros y conmovedores primeros planos, en uno de los mejores trabajos de su carrera. También son buenos los secundarios, como Derya Ayverdi -la novia-, Audrey Dana -la ex mujer-, Olivier Rabourdin -el teniente de policía- o Murat Subasi -el amigo inmigrante de Bilal-.
Este interesante director francés, Philipe Lioret, ya había obtenido el Premio de Signis-Ocic (Oficina católica internacional del Cine) en el Festival de San Sebastián, en 1993, por su película En tránsito, película que inspiró la cinta La terminal, de Steven Spielberg.
Juan Orellana

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