Cine: Mamut. Te necesito

La brecha entre ricos y pobres y las interconexiones entre unos y otros están en el centro de Mamut. La película tiene como punto de partida el matrimonio entre Leo (Gael García Bernal) y Ellen (Michelle Williams) y el fruto de su unión: Jackie (Sophie Nyweide), su inteligente hija de ocho años. Leo y Ellen son una pareja de éxito que vive en Nueva York: él es el creador de una página web; y ella, una brillante cirujana. Su vida es aparentemente feliz…, hasta que un viaje, por negocios del padre, a Tailandia brinda la oportunidad de conocer más de cerca la verdadera realidad de la pareja y su interrelación con otras personas, en una clara referencia temática y de estructura a la película Babel, del mexicano Alejandro González-Iñárritu
Mamut es el sexto largometraje en la filmografía del joven director sueco Lukas Moodysson y su primera película rodada en inglés. El leitmotiv del filme es un recurso ya utilizado, pero que siempre aporta algo novedoso: las relaciones interpersonales. «Pensé en las necesidades, en lo mucho que los seres humanos se necesitan. Y en cómo estas necesidades pueden desbordarse y empezar a ser destructivas, a pesar de surgir de un sentimiento genuino», explica Moodyson.
El sentimiento genuino que da origen a Mamut es la necesidad de sus protagonistas de dar una vida mejor a sus hijos, pero en un mundo donde el dios es el capitalismo, donde buena vida significa dinero. Gael García Bernal encarna a Leo, un joven que se ha hecho rico sin querer, cuando creó una página web de videojuegos. Al principio, era consciente de que no necesita mucho dinero, pero su socio le convenció de lo contrario. Durante un viaje a Tailandia, para cerrar un trato de 45 millones de dólares, Leo, lejos de su familia y abrumado por la soledad de una gran ciudad como Bangkok, se dirige a un resort en la playa, donde conoce a Cookie (Run Srinikornchot), una joven tailandesa que ejerce la prostitución y con la que intercambiará sus puntos de vista vitales.
Mientras, en Nueva York, la mujer de Leo, Ellen, trabaja en urgencias pediátricas. Es una buena profesional que, cada día, se enfrenta al sufrimiento de los hijos de otras personas, pero empieza a entender que no pasa el suficiente tiempo con su hija. Pronto descubrirá que la pequeña Jackie prefiere estar con la niñera filipina antes que con ella. Gloria (Marifé Necesito), a su vez, dejó en su tierra a dos hijos, con los que habla por teléfono asiduamente, intentando convencerles de que está en Estados Unidos para darles una vida mejor.
La cima puede ser un infierno
Mamut aborda las desigualdades sociales, las injusticias, la prostitución…, y trata desde diferentes perspectivas la maternidad y la ansiedad generalizada de las mujeres que quieren conciliar la vida personal y profesional. La película de Lukas Moodysson es más expositiva que reflexiva, y al guionista y director sólo le da para compadecerse de sus personajes. Aun así, es antropológicamente acertada; se enfrenta con realismo al drama humano de quien se atreve a hacerse preguntas . Uno de los personajes llega a pedir: Dios, ayúdame.
El hijo mayor de Gloria, Salvador (Jan Nicdao), es quien intenta contestar a las preguntas de su hermano menor, Manuel (Martin Delos Santos), sobre dónde está su madre, por qué no está con ellos… Ellen también explica por teléfono a Leo cómo su corazón le va a explotar y la ansiedad que siente por ser buena madre, la misma expresión que utiliza Gloria para contar cómo se siente cuando habla con sus hijos por teléfono. Finalmente, los regalos materiales parecen ser la solución para acallar los deseos profundos que esconden tantas preguntas sin respuesta.
«Hubo una vez en que yo quería ser el mejor. No había ni viento, ni cascadas que pudieran detenerme… No dejé rastro alguno de gracia», reza la letra de la canción The Greatest, de Cat Power, que suena en la banda sonora de Mamut. Otra de las canciones que se escuchan, una y otra vez, es Destroy Everything You Touch (Destruye todo lo que toca), de Ladytron. Por si no quedaba claro en el guión, la banda sonora lo refuerza: llegar a lo que se supone es la cima, puede llevar al hombre a su destrucción.
Mamut es, sin duda, una película brillante en la que destaca la magia de mirar la realidad tal y como es. Los actores protagonistas están impecables en sus interpretaciones, destacando Michelle Williams como una mujer abandonada a las circunstancias, que sabe que su corazón desea una conexión más amorosa con su hija y con la realidad.
Se agradece al director su esfuerzo, además, por haber universalizado estas preguntas a través de tramas que suceden en Nueva York, Filipinas o Tailandia.
Teresa Ekobo

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