CARTAS SOBRE LA VERDAD

08 Noviembre 2010 – CARTAS SOBRE LA VERDAD
Autor: Fermín Fuertes – #553 – Categoría: Ética y Antropología

Juan Pablo II, en la encíclica Fides et ratio, nos recordó que el hombre es aquel ser que busca la verdad porque se sabe capaz de ella. La inteligencia humana puede encontrar la verdad, en primer lugar, en la Naturaleza. También, y de modo más excelente, la verdad ha sido revelada por Dios mediante la misión de su Hijo, el Verbo, Jesús de Nazaret, cuyas enseñanzas nos ayudan a penetrar los misterios de la vida y de la salvación. Por eso pudo decir: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Pilatos, al juzgarle, le preguntó con displicencia: “¿Qué es la verdad?”.

Vivimos tiempos en que el escepticismo parece querer invadir todos los ambientes. La pregunta arrogante de Pilatos se sigue formulando con frecuencia y así ocurrirá siempre. A la vez, el escepticismo como programa de vida no da mucho de sí y bastante gente –no los más simples, precisamente- quieren que se les hable sobre la verdad. No es una afirmación gratuita, pues, de hecho, en los últimos años, las editoriales se han dado cuenta de ese clamor social y se han publicado bastantes libros dedicados a la verdad. Por citar sólo algunos: Fe, verdad y tolerancia (2005), del entonces Cardenal Ratzinger; True to Life. Why Truth Matters (2004), de Michael P. Lynch; Sobre la manipulación de la verdad (2006), de Harry Frankfurt; Verdad y veracidad (2006), de Bernard Williams; La verdad. Guía de perplejos, (2006), de Simon Blackburn; Del dolor, la verdad y el bien (2006), de Miguel García-Baró; La verdad como bien según Tomás de Aquino (2006), de Cruz González, etc.

La verdad, que resplandece por su belleza, nos permite distinguir lo bueno de lo malo, haciendo así posible el gran bien de la libertad. Nada más pisar suelo español, hace apenas dos días, en el aeropuerto de Santiago de Compostela, Benedicto XVI ya nos recordó esta íntima y necesaria unión entre verdad y libertad. Decía el Papa: “Como el Siervo de Dios Juan Pablo II, que desde Compostela exhortó al viejo Continente a dar nueva pujanza a sus raíces cristianas, también yo quisiera invitar a España y a Europa a edificar su presente y a proyectar su futuro desde la verdad auténtica del hombre, desde la libertad que respeta esa verdad y nunca la hiere, y desde la justicia para todos, comenzando por los más pobres y desvalidos.”

Presentamos un nuevo libro que aborda esa verdad auténtica del hombre. El autor es Pablo Mª Ozcoidi y se titula Cartas sobre la verdad (2010). Fermín Fuertes lo ha leído y publicamos ahora sus primeras impresiones.

Es interesante saber –sobre todo para centros educativos- que Ozcoidi ha creado el premio Filosofiahoy.com, para alumnos de 1º y 2º de bachillerato. Para más información, puede consultarse su página web: www.filosofiahoy.com

——————————————————————————–

Como el título indica, el texto tiene forma epistolar: son diversas cartas sobre la verdad. Tiene un breve pero incisivo prólogo de Rafael Domingo, catedrático de Derecho, y una introducción del autor que gira en torno al splendor veritatis. La portada es de Fernando Pagola.

El libro consta de dos partes, precedidas de una introducción. La primera, articulada en torno a la clásica cuestión de qué es la verdad, se detiene también en el análisis y explicación de algunos temas centrales de la verdad cristiana. La segunda, describe las actitudes que los hombres vamos tomando ante la verdad: aceptación amorosa que se transforma en docilidad, rechazo que cristaliza en obstinada oposición, sinceridad, coherencia, exigencias de la prudencia, valentía para perseverar en la verdad, sin quedar paralizados por las críticas o los desprecios…

Las cartas estén dirigidas a personajes concretos relacionados con la experiencia religiosa de Israel y, por lo tanto, también con el existir cristiano. El autor explica que así se facilita llegar a lo concreto, que es siempre más accesible.

Pero también resulta un modo sugerente de encuadrar los temas, ya que favorece la iniciativa en la propia reflexión personal. El lector, en principio, ya conoce al personaje y tiene formada su propia idea sobre él. Relacionar, completar o contrastar el propio pensamiento con las consideraciones que Ozcoidi ofrece resulta enriquecedor.

Una última idea sobre el estilo. La exposición se desarrolla de modo sencillo. El lenguaje es claro y accesible. Pero no superficial o improvisado. Se ve que el autor tiene los temas muy trabajados, los ha pensado a fondo. El resultado es un producto maduro y convincente.

.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *