Carta 53

53– Con esta carta se pretende ayudar en lo que se pueda a D. Garry. Todo empieza cuando más o menos cumples los 14 tacos y son muchas cosas las que he experimentado hasta entonces, algunas llegaron de sorpresa, todas de golpe, otras comenzaron a aparecer poco a poco y sin parecerte raro ya lo tenías. Los viejos te empiezan a dar obligaciones y responsabilidades, son muchas las preguntas que te haces y que de algún modo van sorprendiendo a los que te rodean y no son de tu misma edad, porque a parte del cuerpo también crece la mentalidad de uno. Son muchas cosas las que tienes que admitir, y si te soy sincero por una parte pues sí te alegras porque hay confianza puesta en tí, pero por otra si no estás preparado lo llevas crudo chaval. Hoy en día puedo hablar de cualquier tema en casa, cosa que te hace sentirte grande, pero hay cosas que como dicen mis padres “eres pequeño para lo que te conviene”. Hay veces que me miro al espejo y creo que mi mente evoluciona muy rapidamente comparado con mi cuerpo. Cuando veo a mi hermano, de 10, no consigo recordar que hacía yo a su edad, algunos pensamientos vagos que van a parar a momentos pasados con mis amigos de la infancia, ahora nos preocupan cosas que antes no podías ni imaginar que existieran. Cuando mi padre se dio cuenta de que alguien estaba usando su cuchilla de afeitar, me miró aceptando que su hijo estaba creciendo, y él se reía de mí. Antes soñaba cosas absurdas, como aquel día que soñé que iba desnudo al colegio y cuando me dí cuenta corrí a casa, ahora sueñas cosas que no suelen ser muy agradables y todas relacionadas con la muerte. Tambien te pasan cosas graciosas, como cuando te ves el primer pelo en el sobaco o en el pecho o en… y te pones contento porque te ves mayor. Ahora te da igual que te salgan, estás todo plagado de ellos, hasta en la nariz. Donde notas la mayor diferencia creo yo, es en los padres, recurren mucho mas a tí, y te van pidiendo tu opinión sobre las cosas. El tema que dispara chispas ahora en casa, es el de la mili, yo realmente no quiero hacerla, y eso que me enfrento a un padre militar, pues nada, mi padre dice que haga lo que me de la gana, pero yo se que no le da igual. Con la madre es la que más te apoyas, ahora y siempre, y ella ya me está buscando un puesto de primeros auxilios donde colocarme durante ese año de servicio. Hay muchas cosas que no las tengo claras aún, y que a mi edad dicen que ya tendrían que estar resueltas. Como qué voy a hacer cuando llegue a la universidad (si llego). Bueno, D. Garry “2”, no creo que te haya servido de mucho, pero de todas formas que te vaya bien con el libro

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *