Carta 44

44– La adolescencia es un periodo de “pérdida” en el que la cabeza no sabe que hacer. Unos pueden superarla sin caer en “vicios típicos”… pero otros no pueden evitar fumar (lo que sea), drogarse, etc. sobre todo por la influencia ya sea de amigos, de familia. Por ejemplo: en mi caso yo tenía mis amigos, con sus manías,… pero todos mas o menos interesados en una serie de cosas ( informática, chicas, algún cigarrito…) pero de la noche a la mañana nos juntamos con otro grupo de gente metidos en “malos rollos” y en unos días ya les veía fumando (tabaco normal, de liar, hachis,… algunas pastillas y más) deje de ir con ellos cuando era imposible hablar con ellos ya que siempre iban borrachos o fumados. Otro ejemplo: otro ejemplo mas cercano, o al menos conocido por usted es el de un chico de clase, ahí le tiene, ha pasado de un chico muy majo, simpático, vamos un buen chaval a ser un gilipollas que ahí le tienes tras haberse juntado con otros y demás. Por otro lado la adolescencia es la época del colegio “instituto” en la que no sabes como decir a los profesores “que estás agobiado” y que aunque nuestras horas lectivas son hasta las 5 un par de días, y hasta las 13 otros, la parte realmente fuerte es por la tarde cundo tú solo tienes que estudiar pensando en otros que estarán echándose la siesta, disfrutando de la vida… Pero cuando llegan las notas te sientes algo mejor. Me gustaría aprovechar esta “ocasión” para quejarme de este maldito colegio, que no es otra cosa que una cárcel. No hay que mirar al resto de los institutos, vestidos como gente normal, hablando de temas normales, con horarios normales. Así nuestros padres nos dicen “trabaja duro chico, para disfrutar después” y espero que esto sea cierto, porque sino yo creo que me pego un tiro antes de los 25. Antes de darle esta hoja quiero matizarte como hecho importantísimo los amigos; si yo hubiera continuado con mis antiguos amigos (tanto dentro como fuera del centro) no obtendría las actuales calificaciones y por ello tengo que agradecer la gran ayuda sobre todo de un compañero de clase que le llamaba muchas tardes. Pero ahora ya estoy ahí, entre el grupo de “empollones” pero no me considero uno de ellos ya que no por sacar buenas notas soy empollón no me interesan sus temas (la bolsa, los libros, la cultura…). Para que no se me olvide, también me gusta “criticar a los profesores” pero que estoy conociendo mejor a algunos de ellos y me dan la misma sensación que mis padres o mis abuelitos. Se me acabó la hoja. Adiós.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *