Carta 34

34– Que salga de esta hoja lo que Dios quiera: (no es peloteo, siempre lo pongo en todas las cartas ). Casi todo empezó el 13–8 del verano del 97, en un cumpleaños. Digo casi todo, porque días antes, cuando me fui de vacaciones a mi pueblo y encontrarme con mis amigos, que en ese momento solo habia tres, noté que algo iba a cambiar durante este tiempo. Y asi fue, cuando empezaron las fiestas y ya vinieron todos mis amigos, que éramos veinte en total: diez chicos y diez chicas aproximadamente, noté que una chica que la conozco desde que tenía diez años, es decir desde hace cuatro años, me empezó a gustar por primera vez. Sé que era pronto para salir con chicas, pero quería intentarlo. Fue raro porque me comportaba de una forma un poco “loco” mientras ella no estaba. A partir de las diez de la noche, cuando empezaba el baile (eran grupos que iban al pueblo a tocar y cantar) hacía el tonto (cantaba en alto con mis amigos, contaba chistes malos ¿como cuál? como este: Esto eran dos y se cae el del medio ¡bueno, bueno! sé que es malo el chiste pero no hace falta que llores. Siempre cuando, repito, ella no esté. Cuándo Mónica estaba, (ya sabes quién es mónica) yo era mucho mas serio. ¿Porqué me comportaba así? Bueno, parece ser que en ésta época empecé a entrar en una tal “edad del pavo”, todos los padres o por lo menos los mios dicen que es una edad mala porque es una edad de muchos cambios. Yo solo he notado cambios en la forma de ser con mis amigos, pero en la forma de tomar decisiones importante, no he cambiado; hombre, tampoco sigo tomando las decisiones de cuando era mas pequeño, sino que mis decisiones son de un chico más… mayor. En el tema de las chicas también he notado un pequeño cambio. A las chicas las tomo de un modo mas serio. Tambien me preocupo por una TONTERIA, bueno, por lo menos me lo parece a mi, que es mi imagen. Esto no me gusta nada por eso la estoy perdiendo importancia diciéndome que las chicas no lo son todo y además pienso que si una chica no le gusto tal y como soy, ya habrá otra. Otra cosa que odio es ponerme rojo cuando hablo con una chica aunque ella no me guste. Antes no me ocurría, solo me ponía un poco rojo cuando hablaba que me gustase mucho, pero ahora… Otro cambio que noto es que estoy perdiendo confianza con mis padres o familiares cercanos. Confianza en el sentido de contarles mis problemas en el colegio con los amigos/as. Eso sí, los problemas de los estudios si se los cuento porque tarde o temprano se van a dar cuenta. Eso es normal, dice mi tutor, en una “charla” que nos dió, pero eso es motivo de la pasajera edad del pavo, pero todo volverá a la normalidad, por lo menos en ese aspecto cuando se nos pase. Dejo de escribir porque tengo que estudiar y sinceramente no se me ocurre nada mas. Te doy las gracias yo a ti porque esta carta me ha servido para desahogarme.

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