Aprender a resolver conflictos

Para evitar situaciones conflictivas tanto en casa como en la escuela los psicólogos recomiendan hacer uso de la pedagogía de la tolerancia, la convivencia pacífica y el respeto. Desde que un niño tiene 2 ó 3 años debe sentir y saber que hay pautas a su alrededor, que no es posible cumplir todos sus caprichos y que, a veces, sus necesidades tendrán que esperar un tiempo para ser satisfechas. Para ello, la educación familiar y escolar debe ser rígida: los niños han de aprender a aceptar un no pacíficamente y no deben tolerarse la burla o la falta de respecto hacia los demás. Pero, ¿cómo? Deben cultivarse valores basados en compartir las cosas, en el respeto a la diversidad de las personas y en el aplazamiento en la satisfacción de necesidades. Por eso, para que niños y jóvenes aprendan a resolver conflictos, es imprescindible que la escuela cuente con el apoyo de los padres.

La familia, clave en la educación en valores
Como padres, somos responsables de la educación que reciben nuestros hijos y, por ello, es importante participar en la vida de la escuela, en sus diferentes facetas. Si bien debemos exigir a la escuela la responsabilidad de velar por el bienestar y la seguridad de nuestros jóvenes, también hemos de recordar que la escuela está formada básicamente por tres pilares fundamentales: el alumnado, el profesorado y la familia.

La educación en valores que debemos enseñar a nuestros hijos es conveniente llevarla a cabo desde que son pequeños. Esta pasa por ayudarles a crecer sintonizando con los sentimientos de los demás, tratando de entender cómo se siente la otra persona, respetando las diferencias y haciéndoles entender la riqueza que nos proporciona la diversidad. Para ello, según los expertos, hay que inculcarles el valor de resistir, de perseverar ante cualquier dificultad, pero sabiendo no siempre se consigue lo que se pretende a la primera o con facilidad, por ejemplo el éxito en los estudios. Además, para lograr su madurez hay que permitir que vivan las experiencias desagradables que les depare la vida por azar o como consecuencia de sus actos. Pero nunca hay que dejar a los hijos demasiados solos. La actitud correcta de los padres ha de ser estimulante y consoladora cuando haga falta.

Unido al valor de resistir, los padres también debemos inculcar el valor de emprender. Supone enseñarles a proponerse metas valiosas y a perseverar para alcanzarlas poniendo los medios necesarios. Por eso es necesario, entre otras cosas, mostrarles metas valiosas en función de valores personales, sociales y religiosos. Pero para mostrar es necesario que los padres seamos un ejemplo coherente.

Para inculcar estos valores de resistir y de emprender, así como los de respeto y tolerancia existen unas pautas sencillas que recomiendan algunos psicólogos:

Tomar conciencia de los valores: vivir en valores es mucho más que cumplir una serie de normas sociales y civiles que organizan la sociedad. Es un estilo de vida. Las normas establecen pautas de comportamiento necesarias para entendernos pero no hablan de la amabilidad, del respeto al otro, de la cordialidad, etc. Por eso, lo primero es ser conscientes de que los valores son vitales.
Reflexionar sobre cuáles son los valores fundamentales para nosotros, cuáles nos hacen ser mejores. Esto implicará un proceso de reflexión interna en el niño que servirá para distinguir los valores que ya posee y los que debe buscar.
¿Qué puede hacer la escuela?
La escuela, como uno de los agentes educadores de niños y jóvenes, debe participar también en la transmisión de valores en pro de la tolerancia, el diálogo y el respeto, y contra la violencia. En este sentido, el docente debe animar a sus alumnos, estimular su curiosidad, programar propuestas de aprendizaje cooperativo, intentar que sus alumnos relacionen lo que ven y lo que sienten con cosas nuevas que suceden a su alrededor. Se trata de que aprendan a regular sus propios comportamientos sobre unas bases de diálogo y respeto que faciliten la resolución de los problemas inherentes a la convivencia y puedan de esta manera comprenderse mejor a sí mismos.

En este sentido, debe implantarse un panorama educativo basado en:

Favorecer cambios cognitivos, afectivos y conductuales, ayudando a incorporar el rechazo a la intolerancia en la propia identidad.
Incrementar los esfuerzos para superar la invisibilidad de los colectivos marginados, incorporando contenidos y métodos que ayuden a comprender las diferencias y semejanzas entre los distintos grupos desde una perspectiva histórica, y enseñar a usar dicho análisis para valorar situaciones actuales y mejorar situaciones futuras.
Desarrollar habilidades para identificar los estereotipos racistas y xenófobos, que contribuyen a la violencia, y para generar esquemas alternativos.
Orientar la intervención de forma que llegue también a los casos de riesgo; ayudándoles a afrontar las dudas que suelen experimentar en la adolescencia.
Llevar a cabo experiencias de aprendizaje cooperativo en equipos heterogéneos (en género, etnia, actitudes, rendimiento…) y favorecer una participación activa de todos en el sistema escolar, incrementando y distribuyendo las oportunidades de poder y protagonismo.
Fomentando pues la construcción diaria de la responsabilidad, mediante la implicación, la complicidad y la confianza del alumnado, la escuela conseguirá una pauta educativa imprescindible para la educación en la no violencia y para la resolución de cualquier problema que surja en el aula.

Para que niños y jóvenes aprendan a resolver conflictos, es imprescindible que padres y profesores colaboren en su labor de transmitir valores como la tolerancia, el diálogo y el respeto.

Educación en valores

Si bien en la actualidad los casos de acoso escolar cada vez tienen más protagonismo, también han aumentado los recursos didácticos disponibles para hacer frente a esta situación. Las TIC, Tecnologías de la Información y la Comunicación, ofrecen un amplio abanico de portales, estudios, artículos, guías, etc, dedicados a fomentar la educación en valores.

Uno de estos recursos es el portal de Educared Convivencia escolar, un programa de FETE-UGT dedicado a la promoción de los valores, principios y recursos educativos que contribuyan a mejorar la convivencia escolar. Bajo el eslogan ¡Súmate a la convivencia!, este proyecto colaborativo cuenta con recursos, experiencias, materiales, noticias, eventos… y está abierto a la participación de todos para contribuir a la reflexión serena y constructiva, y a alejar el acoso y cualquier forma de violencia de los centros educativos.

Entre algunos de los contenidos de Convivencia escolar, destacan la biblioteca digital, en la que encontramos una recopilación de archivos y videos sobre el acoso escolar; el apartado Experiencias, con un compendio de los Planes de Convivencia de las distintas Comunidades Autónomas; y el espacio dedicado a la Actualidad sobre este tema.

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