APRENDER A ESCUCHAR

Polaino, Aquilino
Ed.: Planeta
EL AUTOR – Aquilino Polaino. Licenciado en Medicina y Cirugía, diplomado en Psicología Clínica, doctor en Medicina, licenciado en Filosofía, profesor de Psiquiatría y catedrático de Psicopatología. Pero es conocido por el gran público como divulgador y consejero en temática familiar y de salud emocional.

El subtitulo, la necesidad vital de la comunicación, encuadra el contenido. Aquilino Polaino, psiquiatra y profesor, ha dedicado miles de horas a escuchar. Expone el tema en diez capítulos; comienza explicando el carácter dialógico de la persona humana: un ser que necesita hablar y escuchar. “Escuchar es prestar atención a lo que se oye”, nos recuerda con el diccionario. Se precisa respeto, interés hacia el que habla; se atiende para entender. Se manifiesta en el empeño por “hacerse cargo.” La escucha es esencial en la familia y en la amistad. En cierto sentido, la escucha es una donación; uno ofrece intimidad, el otro da acogida. Polaino aporta cuestionarios de auto-evaluación, que permiten valorar rasgos externos y que ayudan a reflexionar. Salvo una breve referencia al trabajo en equipo en el entorno profesional, se ciñe al diálogo interpersonal en el matrimonio, con los hijos, con el médico o el profesor. La soledad es uno de los males que afligen a la sociedad actual; además, muchas conversaciones se plantean de manera conflictiva; hay personas que no escuchan, porque están inmersas en su burbuja mental. La rigidez, o una cabeza tan llena que no le cabe nada, son otros posibles obstáculos. También está el egotismo, que lleva a hablar sólo de uno mismo; los que comienzan con un “tenemos que hablar”, suelen acabar con un discurso al hijo, lo que no supone auténtico diálogo. Considera que para escuchar de veras a un adolescente es preciso que el joven hable el doble que el adulto. En otro capítulo hace referencia a los profesionales de la escucha: psiquiatras y profesores, señalando que necesitan cercanía para facilitar la confianza y distanciamiento emocional para no salir heridos de cada conversación dolorosa. Tras un capítulo dedicado al silencio necesario para poder escuchar bien, añade unos párrafos sobre la dimensión trascendente; sin mencionar expresamente el término oración, se pregunta si sabemos escuchar a Dios. El libro está escrito para ser leído de una manera reflexiva; facilita suficientes pistas para que el lector pueda establecer puntos de mejora personal.

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