APRENDEMOS A COMER BIEN

Ines Camiruaga
El hábito de la alimentación se ha de educar desde la cuna porque marcara su actitud hacia la comida. Consiste en uno de los aprendizajes básicos que comprende la etapa de 1 a 5 años. Y es durante esta etapa donde mayor paciencia y mayor implicación hemos de reunir para que nuestros niños aprendan a comer bien.

Este hábito se inicia en casa y es aquí donde se ha de consolidar. Hemos de darle la importancia que requiere ya que es un instrumento muy valioso. Gracias a él podemos enseñarles varias cosas al mismo tiempo. Por ejemplo: podemos fortalecer su carácter y su voluntad. Podrán ser niños más fuertes o menos caprichosos según como les enseñemos a enfrentarse a las comidas.

Por eso han de tener una dieta variada, que ésta se ira ampliando progresivamente hasta aproximarse al menú familiar.

Lo que toque cada día han de comer y aquí hemos de mantenernos firmes. Aun así, hay que tener en cuenta que no es tan importante controlar la cantidad de comida puesto que el apetito varía según las necesidades individuales de cada niño.

Razones que influyen en el apetito del niño:
– El ritmo de crecimiento.
– La actividad física.
– El cansancio.
– Una posible frustración o miedo.
– El contexto social.

Es natural que durante todo este largo proceso de aprendizaje nos surjan complicaciones y no sepamos cómo actuar, he aquí algunos consejos:

¿Qué no debemos hacer?
– No hemos de hacer cambios en el menú una vez servida la comida.
– No ceder al chantaje.
– No premiar ni con dulces ni golosinas.
– Y no permitir que la comida sea un drama cuyo protagonista sea él. Porque conseguirá su objetivo que es ser el centro de atención. Nuestra atención hacia ellos debe ser la imprescindible.

Para que la hora de sentarse a la mesa sea más fructífera, tenemos que medir y a su vez felicitar sus progresos por pequeños que sean como pueden ser:

– Pasar de la trona a la silla de la mesa,
– de comer con los dedos a comenzar a utilizar el tenedor y la cuchara,
– beber con el vaso o la taza, o probar nuevos alimentos.

Para conseguir este último podemos aprovechar nuestras comidas en familia. De esta manera conseguiremos que se sientan integrados, mayores y llevados por nuestro ejemplo, ayudándoles en su madurez alimenticia.

Para terminar algunos aspectos importantes que hemos de considerar:
– Aportar alimentos nutritivos a sus dietas.
– Adquirir habilidades y autonomía.
– Aceptar nuevas comidas en pequeñas cantidades.
– Disfrutar del acto de comer.

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