ADOLESCENCIA: ¿CUANDO LA CASA SE TAMBALEA?

Lorena Zabala
Habitualmente se habla de esta etapa de la vida como de un momento que está lleno de problemas. Sin embargo, es un periodo también de grandes búsquedas y con el que personalmente siempre me he sentido afín. Durante mi paso por la Universidad de Navarra, siempre recuerdo con especial ánimo las indicaciones que el profesor Castillo nos dada acerca de éste momento para la vida la persona y en concreto a los futuros profesores de adolescentes, nos aportó gran cantidad de ideas para concretar en el aula. Pero sobre todo me hizo llegar un punto de vista enormemente positivo para acercarme a la adolescencia. La adolescencia, por otro lado, está precedida por una infancia cada vez más corta y por una post-adolescencia que cada vez se prolonga más en el tiempo.

Cuando sentimos que “la casa se tambalea” es entonces el momento de poner refuerzos y de definir los puntos clave. Invito vivamente a padres y profesores a acercarse a su libro El adolescente y sus retos. La aventura de hacer mayor.

He aquí algunas de las ideas para padres y profesores de adolescentes:

1- Para favorecer el desarrollo de la autoestima en el adolescente hay que favorecer las capacidades del adolescente y fomentarlas bien de tipo cultural, deportivas, de acción social, entre otras. Resulta clave que el adolescente se vea recompensado y reconocido por los logros conseguidos en aquello que se le da bien y de igual manera es positivo que se vea apoyado en aquello en lo que no destaca pero que se le valore el esfuerzo realizado. La mejor autoestima, la verdadera, es la que se consigue por méritos propios. Aparece en el libro una idea clave que es la siguiente: la autoestima se desarrolla formando el carácter, educando la voluntad. Sin duda, el éxito no se improvisa. En palabras atribuidas a Picasso: “la inspiración llega, desde luego, pero siempre te coge trabajando”.

2- Por otro lado, en opinión del autor es un error identificar el tiempo libre con el no hacer nada. El tiempo libre tiene que consistir en actividades creativas que alimenten el espíritu y que enriquezcan la personalidad. El “no hacer nada” paraliza el cuerpo y la mente. En la edad adulta este hecho se hace más evidente sobre todo en las personas que se han jubilado y no han sabido prolongar sus actividades de forma enriquecedora y creativa con lo que se llega a producir desilusión, depresión y estados que debilitan el bienestar físico y mental y una muerte anticipada incluso.

3- Cómo motivar a los adolescentes para el estudio.

El autor señala la motivación como consecuencia y no como premisa. Esta observación nos ha parecido muy interesante ya que muchos padres consideran que la motivación ha de venir desde fuera y la función de padres y educadores ha de ser lograr la automotivación y orientar al adolescente en una actividad en la que en principio no encuentre interés pero que con el esfuerzo conseguirá motivarse o no (pero ¡hay que intentarlo!). Además estudiar se ha de hacer con sentido del deber para adquirir unos hábitos que serán positivos para diversas circunstancias en la vida. Los estudios pasan ahora a un segundo plano y además el estado vital del adolescente en ésta época es, como señala el autor, poco adecuado para el estudio: se encuentra cansado y aparece como abatido, y distraído. Además, el adolescente es impaciente y busca el camino fácil lo que convierte en el estudio en una actividad poco atractiva. Lo que interesa es terminar cuanto antes, estudiar se convierte en un trámite que hay que pasar y por ello mira continuamente el reloj.

4- Se ha de valorar el esfuerzo realizado y saber esperar cuando no salen las cosas bien. “ Tener tacto” para no resultar agobiantes, recurrir a algún experto (profesor de apoyo, técnicas de estudio, pedagogo etc.) y observar las actividades que realiza durante su tiempo libre (si le quitan horas de sueño o dedica un tiempo excesivo que se quita al estudio).

El proceso de hacerse mayor es el proceso también en cierta manera de hacerse persona. Toda la vida es un aprendizaje constante, quizá sea también la propia vida con cada una de sus etapas un intento de ser persona. Resultan sugerentes aquí las palabras del filósofo López Aranguren y sus reflexiones sobre la madurez cuando señala que la edad de la vejez sea quizá “la última oportunidad que tenga el ser humano para ser persona”

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