ADAPTACIÓN A LA VIDA ESCOLAR: PERIODO DE ADAPTACIÓN

Virginia Uribe
Llamamos periodo de adaptación al tiempo que cada niño-a necesita para asumir desde un punto de vista emocional, la pérdida y la ganancia que le supone la separación de su familia, para llegar a considerarla positiva y compensatoria.

La vida del niño sufre un cambio que implica la salida del mundo familiar, donde generalmente es el centro, para integrarse en un grupo social amplio, diferente y desconocido.

La adaptación no solamente la sufren los niños ya que los padres también tienen que adaptarse a la nueva situación. Los padres las angustias y los temores que trasmiten de manera inconsciente a los hijos.

Por ello, deben controlar esas emociones y trasmitir la seguridad que sus hijos necesitan. Esa seguridad se puede trasmitir de muchas maneras, como por ejemplo:
-Tener buena relación entre colegio y familia.
-Trasmitir alegría y serenidad en la entrada y salida del colegio.
-No hablar negativamente de la nueva experiencia.
-No culpabilizar al niño de los retrocesos en el proceso, ni de las manifestaciones de miedo, inseguridad o rechazo.

El proceso de adaptación es algo que el niño tiene que elaborar; es su vivencia y su experiencia.

Nosotros le proporcionamos los elementos necesarios para elaborar este proceso, pero no podemos evitar el conflicto ni la pena que siente por la separación. Los primeros días algunos niños consideran esta separación como definitiva por carecer de referencias espacio-temporales, hasta darse cuenta de lo contrario.

Durante este periodo la manifestación de inadaptación es diferente en cada niño. El llanto es la forma más común de expresarla pero no la única. Otras manifestaciones notables en el hogar, pueden ser el cambio de conducta, las alteraciones del sueño y la alimentación, trastornos digestivos,…

Dentro del aula también se pueden apreciar conductas como situarse toda la mañana junto a la puerta, aferrarse a un juguete o a su mochila,… A pesar de todo tenemos que tener claro que tarde o temprano todos los niños se adaptan al colegio.

Ante la adaptación tenemos que ser capaces de diferenciar entre adaptación y resignación. Algunos niños deciden no llorar ni manifestar sus emociones pero con ello no podemos decir que estén adaptados sino resignados.

Se considera que un niño está adaptado cuando es capaz de intercambiar experiencias, hablar en casa de lo que sucede en el colegio y viceversa. En este momento el niño acepta una comunicación afectiva con la profesora y sus compañeros. Esta nueva situación ayudará al niño a estar más seguro, participar y disfrutar en clase.

Otro factor importante de la adaptación es el papel de la profesora. Las profesoras también tienen que adaptarse a los niños y a las características de cada uno. Ellas deben respetar el ritmo, costumbres y particularidades de cada niño y tener una actitud muy receptiva. Para ello, es importante tener una estrecha relación can la familia y obtener la información necesaria. El niño tiene que sentir cariño y seguridad por parte de la profesora ya que en este momento es la persona que sustituye a la figura del padre y la madre.

En conclusión, en el proceso de adaptación el niño, la familia y el colegio juegan un papel muy importante.

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