Carta 37

37– Hola garry, te voy a escuchar por una vez en mi vida y te escribiré algo sobre este tema, “algo” cercano a mí llamado ADOLESCENCIA. Te puedo llamar de tú ¿verdad? Gracias Puede que por mi forma de expresarme sepas quien soy. Bueno supongo que ahora empezaré a hablar en serio. Todo lo que pondré aquí será, sin duda alguna, de forma general, ya que sino podría escribir un libro entero. Para mí en esta etapa, por cierto, algo dura, creo que hay una especie de división; en la cual el valor primordial es la familia. La salud, el afecto y la comprensión de ésta, son una serie de factores bastante influyentes. Si estas características son favorables, las preocupaciones serán menores. Todas estas determinan de alguna manera, la concentración, la fuerza y la personalidad de cada persona. En la división mencionada anteriormente, pienso que después de ese valor primordial va un conjunto de valores, los cuales engloban a los amigos, los estudios, los amoríos, etc. En los amigos por ejemplo: tienes a los típicos con los que te llevas bien, los de (hola y adiós); luego están con los que puedes quedar para salir el viernes y contarles las anécdotas de la semana y más tarde los que verdaderamente son buenos amigos. Los que podemos elegir entre unos y otros, y lo mas importante, los que sabemos distinguir entre unos y otros, llegamos a encontrar amigos de verdad. Otro punto, los estudios. Qué te voy a contar sobre los estudios. Es algo que está ahí. Hay personas que se lo toman más en serio que otras, pero a mí personalmente, es una cuestión que, me parece importante para un futuro próximo, pero por lo que nunca en la vida me he amargado como si de algo indispensable se tratase. Ahora toca la parte mas chunga (perdón, difícil) de explicar. Se supone que a nuestra edad todos tendríamos que estar concienciados de que vamos a tener muchos novios, que son pasajeros, y que pasaremos ratos agradables, y otros que no lo serán tanto; pero esta es solo una suposición ya que siendo un tema sin importancia apenas, nosotros nos comemos mucho la cabeza. Digo lo de sin importancia porue veo las desgracias que están pasando en familias cercanas a mí (amigos); palos muy fuertes que ocurren sin tú darte cuenta y que por mucho que intentes, no puedes hacer nada (me refiero, por ejemplo, a intentar evitar la muerte). Pero bueno al fin y al cabo, yo veo la muerte de una manera, con la que casi nadie está de acuerdo. Mi postura reconozco que es bastante fría, pero a la larga pienso que es la mejor. Bueno no sé como he terminado hablando de la muerte, casi mejor que cambio de tema ¿no? ¡Qué callado estás! (Era para darle una de mis notas de humor al asunto) Ya no se de que mas puedo hablarte. Si quieres que te diga algo sobre mi (que sé que eres un poco cotilla…) es que estoy orgullosa de mi vida y que realmente con las injusticias y desgracias que están ocurriendo por ahí, no me puedo quejar, mi adolescencia, aunque dura, como ya he dicho antes, está pasando de manera que recordaré más momentos alegres que tristes, aunque estos últimos con más dolor, supongo. Siento el vocabulario que viene a continuación pero es que… Ahí va: Tengo a los padres mas maravillosos del mundo, lo mismo digo de mi hermano añadiendo que es estupendo. Tengo unas amigas que para mí son como hermanas y de las que difícilmente encuentras por ahí. Y el resto de mis amigos ¡son la caña! los aprecio mucho a todos y no se que habría hecho en determinadas ocasiones de no haberles tenido ahí. ¡Ah! se me olvidaba; en cuanto a lo de los novios y todo eso, que te voy a contar… siempre es el mismo cuento; me aprovecho de ellos y luego los dejo hechos polvo, excepto esta última vez que a la que han dejado hecha polvo ha sido a mí. (Lo del principio era una “ligera” broma, pero lo que sigue desgraciadamente no) Pero creo que me estoy recuperando y que conseguiré olvidarlo. (Si en el fondo, muy en el fondo, los trato mejor de lo que se merecen). Por cierto no sé quien inventó los fines de semana empezando por el viernes (que pregunta más estúpida) pero es lo mejor de la semana y como yo siempre digo es el día en el que hay que castigar el hígado. Esta última frase tienes que leerla con voz de animal.

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