17 Preguntas sobre la educación diferenciada (6ª a 10ª)

17 Preguntas sobre la educación diferenciada (6ª a 10ª)

6. ¿Una escuela puede decidir su propia organización y métodos pedagógicos?

Es de sentido común en un país democrático, y así está legislado.

Por eso existe aquello que llamamos “carácter propio” de los centros escolares y que la LODE (15) define de esta manera en su preámbulo: “En estos principios debe inspirarse el tratamiento de la libertad de enseñanza, que ha de entenderse en un sentido amplio y no restrictivo, como el concepto que abarca todo el conjunto de libertades y derechos en el terreno de la educación. Incluye, sin duda, la libertad de crear centros docentes y de dotarlos de un carácter o proyecto educativo propio, que se haya recogida y amparada en el Capítulo III del Título I. Incluye, asimismo, la capacidad de los padres de poder elegir para sus hijos centros docentes distintos de los creados por los poderes públicos, así como la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus convicciones, tal como se recoge en el artículo 4º…” Y insiste en el artículo 22: “En el marco de la Constitución y con respeto de los derechos garantizados en el Título Preliminar de esta Ley a profesores, padres y alumnos, los titulares de los centros privados tendrán derecho a establecer el carácter propio de los mismos.”

Además, está garantizado por la Constitución en sus artículos 27.2 y 27.3: “La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales.” I “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.”

La jurisprudencia del Tribunal Constitucional ha interpretado el derecho a la educación como “una proyección de la libertad ideológica y religiosa y del derecho a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas u opiniones” (16) y, entre otros, ha reconocido como contenidos indispensables el derecho a crear y dirigir centros educativos (17), y el derecho del titular a definir el carácter propio o ideario de los centros privados, que se extiende a los aspectos pedagógicos y organizativos, no sólo a los morales y religiosos (18).

La decisión organizativa y pedagógica de limitar un centro a alumnos de un mismo sexo es algo que se puede incorporar al carácter propio de aquel centro, como opción educativa perfectamente compatible con todo el ordenamiento; y la libertad de establecer un carácter propio debe ser respetada.

También se deduce de todo esto que los conciertos educativos no pueden mutar el caracter propio de los centros escolares: esto seria, además, inconstitucional. El dinero público –que es el dinero de los ciudadanos- se destinan al pago de los gastos que genera el alumno en el ejercicio de su derecho a la educación: y de esta manera los conciertos hacen efectiva la libertad de enseñanza. Los conciertos educativos no son una forma de contrato administrativo de gestion de servicios de interés general, sino un sistema para financiar la educación básica y obligatoria que debe ser gratuita por mandato constitucional (19), y no puede ser discriminatoria.

La tan reclamada autonomía de los centros docentes debe permitir una organización propia; y debe permitir que cada una ofrezca su carácter propio (en cuanto a metodología, organización, valores, etc.), ya que sino, qué sentido tiene la autonomía? Y esto –por supuesto- debe ser así para todas las escuelas, públicas y privadas (20).
La sociedad actual se mueve hacia la diversidad, hacia la pluralidad; pretender una uniformización social ya desde las etapas escolares básicas sólo puede ser la consecuencia de ideologías privadoras de libertad.

7. ¿Qué aceptación tiene la educación diferenciada en el mundo?

Son bastantes los países que, después de pasar muchos años en una educación mixta generalizada indiscutida, se han ido planteando en los últimos años las ventajas de la educación diferenciada. Y esto, desde ámbitos diversos: desde los ministerios correspondientes de algunos gobiernos –de signo muy diverso, por cierto; desde los ámbitos del mundo más propiamente educativo y pedagógico; desde los sectores del pensamiento más feminista.

En muchos de estos países se han llevado a término experiencias muy provechosas; en otros el debate está iniciado pero sin que se haya podido hacer todavía una investigación y una experimentación serias. Con todo, los proyectos que se han iniciado nos proporcionan datos que apuntan a que muchas veces la educación diferenciada ha ayudado decisivamente a conseguir unos objetivos pedagógicos, de socialización y valores, que en la educación mixta no se conseguían.

Podemos ilustrar estos diferentes aspectos con algún apunte. Por ejemplo en la progresista y avanzada Francia: “El empuje de la democracia participativa hace impensable cualquier regresión, pero la hipótesis de clases separadas opcionales en el colegio no me choca. No toda distinción es discriminatoria” declaraba Dominique Schnapper (21); Xavier Darcos (22) pedía para la escuela pública francesa: “…si algunos colegios, por ejemplo, encuentran que la educación de la afectividad y sexual se da mejor en grupos diferenciados por sexo, porqué no hacerlo?”.

En Austria tenemos el “Gymnasium Rahlgasse”, instituto de secundaria famoso desde su creación por su trabajo en el campo de la emancipación de la mujer, y que tiene como eje la igualdad de oportunidades; su directora, Heidi Schrodt, reconoce que la investigación ha descubierto como la educación mixta con frecuencia refuerza los estereotipos de género, y que resulta una desventaja para ambos sexos. Después de muchos años de promocionar la educación mixta, en la actualidad tienen diversas iniciativas, seminarios y cursos en los que dan una educación diferenciada a sus alumnos.

En Alemania está entrando con fuerza una nueva tendencia: las escuelas con educación diferenciada para algunas asignaturas como las matemáticas, la física, la informática, la química y la biología. En los años 60, las escuelas mixtas en Alemania fueron celebradas como un gran paso hacia la igualdad de sexos; cuarenta años después han visto que las estadísticas muestran el contrario: que los clichés sobre comportamiento de cada sexo estaban exacerbados en las escuelas mixtas, que las chicas seguían en fuerte desventaja y sufrían agresiones, que los chicos seguían dominando el ambiente… Después de descubrir que la escuela diferenciada, al adaptar los programas a las diferencias entre sexos, suponía ventajas para chicos y chicas en el terreno de la socialización y el académico, un grupo de escuelas optaron por la educación diferenciada.Ahora son ya 180 las escuelas diferenciadas en Berlín; en Baviera una de cada cuatro lo es… (23) La pedagoga feminista Lore Hoffman, de la Universidad de Kiel, ha reconocido que con la educación diferenciada se consigue que las chicas se interesen más por “las típicas asignaturas de chicos, como la informática, la química o las matemáticas, al estar las clases orientadas según sus necesidades”. Para Heidi Simonis, diputada socialista y conocida feminista alemana, “es necesario deshacerse definitivamente del prejuicio de que las chicas necesitan clases conjuntas con los chicos para no estar en desventaja profesional. Esto es completamente falso, como lo es también el que chicos y chicas aprenden a conocerse mejor asistiendo a clases mixtas”.

En Italia, a pesar de la rigidez del sistema escolar, también se plantea como una tendencia a tener en cuenta en adelante. Últimamente, se han hecho eco de opiniones favorables a la implementación de la educación diferenciada publicaciones tan prestigiosas como “La Repubblica”, “Mente e cervello” o “Avvenire” (24).

El caso de Suecia es especialmente interesante: allí, los expertos han declarado que es ilícita la imposición de modelos educativos iguales para ambos sexos. Esta afirmación es una de las conclusiones a las que llegó una comisión especial creada por la ministra de educación sueca – Beatrice Ask- para encontrar la estrategia adecuada para mejorar la educación de los niños. Las conclusiones de esta comisión se reflejan en un libro titulado “Todos somos diferentes”: en él se explica a los maestros que la realidad es muy distinta de lo que reflejan las leyes educativas y propone, en consecuencia, su reforma; recomienda la organ¡zación de clases con sólo niñas o sólo niños.

En Suiza, el debate sobre la coeducación se abrió en 1993, a raíz de la conferencia de Directores Cantonales de educación. En las conclusiones finales se proponía que, para eliminar los estereotipos y atender las necesidades de las chicas, hacia falta aplicar una enseñanza individualizada; algunos hicieron notar que una de las ventajas de la educación diferenciada es precisamente esta.

Los países anglosajones son los más avanzados en lo que respecta a investigación sobre la educación diferenciada: ventajas y desventajas de socialización, académicas, de disciplina, de igualdad de géneros. Esta investigación, además, queda avalada por el importante número de escuelas que han optado por la educación single-sex –como ellos la llaman; hasta el punto que se está promocionando en la escuela pública para que todo el mundo tenga acceso a las ventajas de este modelo educativo.

En Québec, preocupados por un fracaso escolar del 30% en secundaria, se está debatiendo la necesidad de volver a un sistema de educación diferenciada; de momento se han autorizado clases separadas por sexo para facilitar algunos aprendizajes como la historia, las matemáticas o la educación física.

En Australia hoy es mayor la demanda de escuelas diferenciadas que de escuelas mixtas, y esto después de décadas de experiencia educacional mixta.

En lugares diversos, como Filipinas (25), se preguntan con sorpresa cómo es posible que algunos todavía duden de la legitimidad de la educación diferenciada.

8. ¿Educar en la diferencia contribuye a educar en la igualdad?

Si, puede ser muy conveniente educar en la diferencia para conseguir la igualdad.

Hay que considerar, por un lado, la radical igual dignidad de la mujer y el hombre, y la idéntica capacidad de contribuir al progreso y al avance social.

Por otro lado, no podemos cerrar los ojos a la realidad de unas diferencias que son diversidad, complementariedad, especialización… y que por tanto enriquecen la humanidad. Repetimos, una vez más, que la diversidad es enriquecedora.

La escuela diferenciada tienen en cuenta la complementariedad de los sexos; y reconoce que para una colaboración, entendimiento, respeto y convivencia entre hombre y mujer, es imprescindible el reconocimiento de su propia diferencia. La defensa de la idéntica dignidad y de los valores comunes debe armonizarse con el reconocimiento de la diferencia y la reciprocidad.

La escuela debe educar en el respeto al otro; la educación diferenciada puede perfectamente ayudar a los alumnos –por ejemplo- a comprender el papel insustituible de la mujer en los distintos aspectos de la vida familiar, social, en el mundo del trabajo y de la política, etc.

En consecuencia es necesario plantear cualquier estudio de género desde esta doble realidad –igualdad y diferencia- que no es contradictoria sino simultánea.

“La escuela debería poder discutir la cuestión de la diversidad y la igualdad sin la presión de la corrección política y sin la ingenuidad de unos a priori ideológicos sin fundamento empírico. (…) hace falta revisar el proyecto igualitarista de la escuela. Porque, lo que no puede ser es que por un planteamiento ingenuo que sobredimensione las posibilidades de la educación escolar como instrumento para la igualdad social, estropeemos el prestigio de la escuela –especialmente de la pública- como instrumento de culturización y emancipación intelectual y lo cedamos en exclusiva –y con frecuencia, irónicamente, de forma sólo aparente- a unas escuelas de élite” (26).

9. ¿Cómo debe contribuir la escuela a evitar la discriminación?

Lo puede hacer de muchos modos.

En primer lugar evitando que el acceso a esta ya sea discriminatorio.

Por ejemplo, seria discriminatoria hacia las clases más pobres una política educativa que forzase la ubicación del alumno en un centro por motivos geográficos, ya que con esto estas capas sociales nunca podrían acceder a otro tipo de educación; mientras que las familias con buena posición económica sí podrían hacerlo. Y más, si las políticas municipales no han podido evitar la guetización territorial de ciertos sectores sociales y ciertas etnias.

Y, ya en clase, está claro que actualmente uno de los retos educativos es el respeto hacia los inmigrante, que tanto pueden aportar a nuestra sociedad. Para favorecer su integración, una vez más, es importantísimo evitar criterios de zonificación en el proceso de admisión de alumnos.

A parte de los ejemplos propuestos, la escuela también debe contribuir a evitar discriminación por el sexo, la religión, la edad…

Hace falta ir más allá de la igualdad y promover la equidad; la equidad no uniformiza, sino que tiende a atender las necesidades específicas de cada uno; encontramos casos de ejercicio de la equidad en el especial apoyo que reciben colectivos como los inmigrantes, las especiales ayudas a ciertas escuelas (discriminación positiva), y también la educación diferenciada. Esto ha sido subrayado por la UNESCO: “la educación ha de reaccionar según el alumno y no según el programa” (27).

10. ¿Cómo debe contribuir la escuela a la igualdad entre hombres y mujeres?

Hay que decir que la escuela diferenciada puede contribuir magníficamente.

La educación mixta por sí misma no garantiza esta igualdad (28); es conocido el caso de Francia donde, a raíz de la violencia y los comportamientos sexistas en las aulas, se replanteó la efectividad de la educación mixta (29). Es sin duda un malentendido identificar igualdad con “mixticidad”. Este malentendido tuvo su origen a mitad del siglo XX cuando el acceso de las niñas –después de siglos de apartamiento-, engendró la falsa idea de que la igualdad ya estaba garantizada.

Evidentemente, todo esto no es suficiente. Incluso ante los problemas que se han puesto de manifiesto en la escuela mixta, en muchos de ellos hace falta no quedarse en la superficialidad de una separación temporal de chicas y chicos, sino que hay que abordar cuestiones más profundas: el desarrollo de los individuos en su diferencia y igualdad, la educación de la afectividad, la confianza en uno mismo, la serenidad…

Los profesionales de la educación suelen estar de acuerdo en que es una falacia presuponer que al juntar en clase alumnos con un buen y mal nivel académico, los primeros “tirarán” de los segundos. A pesar de que la idea inicial es teóricamente alentadora, la comprensividad sin más lleva con frecuencia a un bajón en los niveles académicos que la contradicen en la práctica.

Lo mismo se puede aplicar a la educación mixta; el simple hecho de estar juntos niñas y niños no significa más igualdad ni más respeto mutuo. Es más, la experiencia lleva a pensar justo el contrario. Es decir, que el hecho de educar en la “mixticidad” sin más aun produce más faltas de respeto, más diferencias, y –además- con frecuencia en perjuicio del sexo femenino al cual si bien inicialmente se favoreció con esta medida, ahora paga el elevado precio de la disfuncionalidad del sistema.

Ahora que en tantos países tenemos garantizada la educación de las chicas al mismo nivel que los chicos, ha llegado el momento de conseguir algo más: la efectiva igualdad de oportunidades, que no vendrá de un trato igualitarista sino de una educación de cualidad para todos, desde la igualdad y la diversidad, dos conceptos que no son contradictorios sino complementarios.

La educación diferenciada da respuesta a esta doble demanda –igualdad y diversidad de los sexos- con una organización escolar que, respetando los principios de la igualdad puede tratar con más facilidad la diversidad, consiguiendo el máximo desarrollo personal y social de los alumnos.

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