17 Preguntas sobre la educación diferenciada (1ª a 5ª)

17 Preguntas sobre la educación diferenciada (1ª a 5ª)
1. ¿Se ha llegado a la educación mixta generalizada por los avances de la pedagogía?

No exactamente.

Partimos de una situación de injusta discriminación de la mujer, que durante mucho tiempo seguía un currículum escolar de una exigencia menor a la de los chicos. Al final de la gran guerra de 1914-19, en todos los países de occidente se inicia un proceso que acaba al final de la segunda guerra mundial que iguala el proyecto educativo de chicas y chicos en medios y objetivos. Se supera así la discriminación escolar sin que se ponga en duda la educación diferenciada, ampliamente mayoritaria en esos años. La educación mixta como opción educativa se da masivamente en los años 60 (en España a partir de los años 70 (1). Podemos resumir las causas: la urgencia del acceso masivo a la educación al hacer obligatoria la secundaria lleva a la más fácil y económica organización escolar mixta (2); paralelamente, la ideología feminista extrema del momento veía la educación mixta como el mejor camino posible para conseguir la igualdad; del mismo modo, la ideología de género que, al negar la diferencia natural entre hombre y mujer, propugnaba lo mismo.

Pero esta implantación de la educación mixta no es fruto de estudios experimentales en el campo de la pedagogía o de la sociología; más bien se trata de una respuesta a esas necesidades urgentes.

En ningún momento hubo un debate científico que valorase mejor la educación mixta o la educación diferenciada (3). Y, en cualquier caso, en el modelo de educación mixta se olvida con frecuencia la diversidad, la necesidad de cultivar los valores masculinos y femeninos que complementen hombre y mujer, los cuales son imprescindibles para construir una sociedad feliz (4).

Por desgracia, aunque la educación mixta ha conseguido resultados positivos en el terreno económico, no ha conseguido ni la igualdad de sexos ni la de oportunidades, que se esperaba –con fe ciega- que iba a resolver.

2. ¿Existen investigaciones serias que apoyen el modelo de educación diferenciada o la mixta?

Sí, pero hay que matizarlo.

Es lógico que sean pocos los trabajos serios en esta línea, pues el cambio de la educación diferenciada a la mixta fue repentino y sin demasiada reflexión pedagógica.

Con todo, mientras un grupo de investigaciones han partido del postulado de la educación mixta como instrumento indispensable para implementar la igualdad para niñas y niños, otro conjunto de trabajos se han dirigido a descubrir cuál es el método pedagógico que favorecía los diferentes aspectos educativos en chicas y chicos, sin dejar de atender la necesaria igualdad educativa entre hombre y mujer.

En el primer grupo de investigaciones se daba por supuesta la educación mixta y, por tanto, pocas conclusiones podemos sacar para lo que es ahora de nuestro interés. En cambio, el segundo conjunto de trabajos ha aportado muchos datos que con frecuencia sorprenden a los mismos educadores y investigadores.

Para ilustrarlo con algún ejemplo: existen investigaciones que han probado que la educación diferenciada evita mejor que la educación mixta la perpetuación de los “roles de género” (5); otros trabajos han llevado a concluir que niñas y niños educados diferenciadamente tienen un mejor autoconcepto (6); y en otros aspectos, como el académico, son ya innumerables los estudios que muestran el mejor rendimiento en las escuelas diferenciadas.

En cualquier caso es evidente el hecho de que la educación mixta por sí sola no es el remedio directo a los problemas (desigualdades, absentismo, violencia, “bulling”, fracaso escolar…) En ambos modelos educativos –diferenciado y mixto- se encuentran escuelas que consiguen mejor y peor superar estos retos.

3. ¿Que modelo educativo evita mejor la discriminación por sexo?

El de la educación diferenciada.

Sorprendentemente el peligro de la discriminación por sexo se puede dar más fácilmente en la educación mixta que en la diferenciada; ya que la escuela mixta tiene muchas más dificultades que la diferenciada para tener en cuenta las diferencias naturales entre hombre y mujer, y se puede causar perjuicio a los alumnos como ha puesto de manifiesto alguna investigación (7).

La ideología fácilmente pasa por delante de otras consideraciones y pugna por llevar a su terreno aspectos naturales básicos. En el caso de la educación, una ideología que lleve a confundir igualdad con igualitarismo presenta el peligro de pasar por encima de consideraciones científicas, legales, de la libertad ciudadana o de sentido común, que no deben ignorarse (8).

El entender, por ejemplo, que la separación educativa por sexo es discriminadora, es fruto de una postura ideológica, una simplificación reduccionista de la realidad, que se da cuando se confunde igualdad y uniformidad, y se ignora que la diversidad es lo propio de la naturaleza, del hombre y de la sociedad, que es diversa, plural, libre.

Los padres que llevan a sus hijos de diferente sexo a escuelas diferenciadas, no están discriminando a sus hijos por su sexo; del mismo modo, no los discriminan poniéndolos en habitaciones distintas según su sexo, o apuntándoles a unas competiciones deportivas que son para un solo sexo.

Una educación discriminadora seria aquella que separase chicas y chicos para impartirles una formación diferente que limitase a niñas y niños a unas preconcebidas funciones sociales. Una “escuela segregada” era aquella que enseñaba costura a las chicas y matemáticas a los chicos. Pero actualmente las escuelas de educación diferenciada son centros de alto rendimiento académico, escuelas que permiten que niñas y niños potencien al máximo sus posibilidades de formación intelectual y social, abriendo la puerta de la realización profesional y personal a ambos sexos igualmente.

“Igualdad” no es el contrario de “diferencia”. Si lo fuese seria contradictorio también hablar de pluralidad y democracia, las cuales descansan sobre la diversidad y la diferencia.

En cambio muchos estudios llevan a la conclusión de que la diferenciación educativa favorece una efectiva igualdad, con ventajas sobre la escuela mixta.

4. ¿Entonces una escuela que –por ejemplo- sólo admita niños, y por tanto excluye las niñas, no está discriminando?

En absoluto.

La palabra “discriminar” significa dar un trato de inferioridad a partir de hechos diferenciales (9). Como hemos dicho, esto puede darse más fácilmente en la escuela mixta.

Las escuelas diferenciadas no hacen una selección de alumnos dando un trato de inferioridad al resto. Tampoco discrimina un profesor que pone un examen para conocer qué alumnos aprueban y cuales suspenden; ni excluir una persona inválida de una profesión que exige mucha movilidad, tampoco discrimina.

La escuela diferenciada discriminaría si la escuela de chicas tuviese menos calidad que la escuela de chicos, y no discrimina si niñas y niños cuentan con un acceso equivalente al sistema escolar, con un profesorado igualmente cualificado, con unos medios de igual calidad y unos programas docentes equivalentes.

La diferenciación educativa por sexos atiende mejor las diferencias y esto es justamente el contrario de discriminatorio; es equitativo, es más respeto a la diversidad, es acercarse más a un trato personalizado.

5. ¿Es legal educar diferenciadamente a niñas y niños?

Sí, por supuesto.

El artículo 26,3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que dice: “Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”. Este, sitúa de entrada el marco en el que nos movemos, que es el de las libertades fundamentales.

El artículo 27.1 de la Constitución española dice: “…Se reconoce la libertad de enseñanza.” En el artículo 14 se lee: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.” Por otro lado, según el artículo 10.2 de la Constitución, “las normas relativas a los derechos fundamentales -es el caso de la LODE- se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por España”, como es el caso de la Convención de la de la UNESCO relativa a la lucha contra las discriminaciones (10); en el artículo 1 se señala que: “se entiende por discriminación cualquier distinción, exclusión limitación o preferencia fundada en la raza, el color, el sexo, (…) que tengan por finalidad o por efecto destruir la igualdad de trato el ámbito de la enseñanza y, en especial: (…) a reserva de lo previsto en el artículo 2 de la presente Convención, instituir o mantener sistemas o centros de enseñanza separados por personas o grupos (…)” Y en el artículo 2 se lee “(…) las situaciones siguientes no serán consideradas como constitutivas de discriminación en el sentido del artículo 1 de la presente Convención: a) La creación o el mantenimiento de sistemas o centros de enseñanza separados para los alumnos de sexo masculino y para los de sexo femenino, siempre que estos sistemas o centros ofrezcan facilidades equivalentes de acceso a la enseñanza, dispongan de un personal docente igualmente cualificado, de locales escolares y de un equipamiento de igual calidad, y permitan seguir los mismos programas de estudio o programas equivalentes. B) La creación o el mantenimiento, por motivos de orden religioso o lingüístico, de sistemas o centros separados que proporcionan una enseñanza conforme a los deseos de los padres o tutores legales de los alumnos, si la participación es estos sistemas o la asistencia a estos centros es facultativa, y si la enseñanza que se imparte se ajusta a las normas que las autoridades competentes puedan haber fijado o aprobado, particularmente para la enseñanza del mismo grado (…)” . Este artículo 2 de la Convención fue ratificado en 1999 por el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU.”

También a nivel español, destacamos el artículo 20 de la LODE (11): “1. Una programación adecuada de los puestos escolares gratuitos, en los ámbitos territoriales correspondientes, garantizará tanto la efectividad del derecho a la educación como la posibilidad de escoger centro docente …” El artículo 22: “1. En el marco de la Constitución y con respeto de los derechos garantizados en el Título Preliminar de esta Ley a profesores, padres y alumnos, los titulares de los centros privados tendrán derecho a establecer el carácter propio de los mismos.” Y en el artículo 52: “Los centros concertados tendrán derecho a definir su carácter propio de acuerdo con la establecido en el artículo 22 de esta Ley.” Y en el artículo 53: “La admisión de alumnos en los centros concertados se ajustará al régimen establecido para los centros públicos en el artículo 20 de esta Ley.” El artículo 20: “Una programación adecuada de los puestos escolares gratuitos, en los ámbitos territoriales correspondientes, garantizará tanto la efectividad del derecho a la educación como la posibilidad de escoger centro docente”.

Para terminar, en distintas Comunidades autónomas se ha legislado tangencialmente sobre lo que nos ocupa; esto es, a través de los Decretos de matriculación, a través de los que se establece el procedimiento de admisión del alumnado en los centros docentes sufragados con fondos públicos. En el caso de –por ejemplo- Catalunya (12) se dice textualmente en el artículo 2.4: “En l’admissió de l’alumnat, els centres docents sufragats amb fons públics no poden establir cap mena de discriminació per raons ideològiques, religioses, morals, socials, de sexe o de naixement, o qualsevol altra de caràcter personal o social”. Lógicamente, esta discriminación por razón de sexo no se puede referir a la educación diferenciada (13), por toda la legislación que hemos citado antes y que está por encima de la presente; así lo han sentenciado diversos Tribunales Superiores de Justicia (14).

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