“TODO LO QUE SOY SE LO DEBO A ESTAR ARROPADO POR MI FAMILIA”

Matías Prats
Hijo de una leyenda de la televisión y padre de una promesa del periodismo deportivo, hablar de Matías Prats es hablar de tres generaciones del mundo de la comunicación, pero sobre todo, es tener delante a alguien que siente con orgullo y honor ser un eslabón más de una gran familia.

Cuando usted era pequeño, supongo que en el colegio debía ser curioso ser el hijo del gran Don Matías…

Era fantástico. A parte de que los profesores, seguramente se portaban un poco mejor conmigo, todo lo que tenía que ver con mi padre era positivo. Nunca noté ninguna animadversión, con la figura de Don Matías. A1 contrario, todo era simpatía, todo eran adjetivos favorables no sólo hacia su trabajo, sino también a su manera de ser, a su bondad. La verdad es que lo viví con mucha ilusión y sacándole mucho partido: primero en mi época juvenil, y después en mi madurez cuando empecé a entender todas las lecciones que él me podía impartir, y yo empezaba a asumir.

Cuénteme de qué manera influyó todo aquello, en lo que supone hoy para usted la familia.

En todo. Mi familia es sin duda lo más importante de mi vida. Todo mi esfuerzo personal, mis decisiones y mis ilusiones, absolutamente todo gira en torno a mi familia. No sé si soy algo, pero probablemente todo lo que soy s lo debo a estar arropado por ella. No sería nada sin mi familia y si no hubiera vivido de cerca todas las experiencias gratificantes que me ha ayudado a convertirme en persona, a ser mejor, y de ahí, a poder servir en la sociedad a través de mi trabajo como periodista.

¿De familia también supongo que le llegó la profesión?

Pues resulta extraño, pero la verdad es que no. Yo veía todo el mundo que rodeaba a mi padre muy complicado.

Sin duda alguna, me encantaba acompañarle a los acontecimientos deportivos, supongo que mucho por la situación privilegiada con la que acudía…. Me encantaba observar el fútbol de cerca, los combates de boxeo que tanto me impresionaban, así te podría enumerar numerosos encuentros deportivos… menos los toros, la verdad es que nunca me sentí especialmente atraído por ellos.

Con el paso del tiempo empecé a querer quedarme un poco con lo que mi padre desarrollaba, empecé a prestarle mayor grado de atención. Hasta entonces era sólo lo que sucedía en la cancha de tenis o en el cuadrilátero. Exactamente no sé de qué forma me llegó la vocación. Puede ser que lo llevara dentro y fuera genético, pero es verdad que estaba ahí detrás. No sentí la llamada tan fuerte desde pequeño, como por ejemplo, le ha pasado a mi hijo, que tiene una vocación desmedida por el periodismo deportivo y en seguida la ha puesto en práctica.

¿Por eso decidió estudiar Derecho?

La idea era convertirme en un hombre de provecho. (lo comenta con gran ironía). Pensaba incluso en llegar a ser diplomático, porque veía que eran muy reconocidos, viajaban mucho, vivían muy bien y tenían grandes oportunidades de conocer personas muy interesantes de todo el mundo.

De repente, en medio de aquella edad, aprovechando que tenía buena voz, y la oportunidad que me daba la tarjeta de visita de ser hijo de Don Matías…, así por ese camino tan extraño y tortuoso aparecí por el mundo del periodismo y 1a televisión.

¿Es complicado volver a casa tras un día como el 11-M o sin ir más lejos esta semana con la tragedia vivida en Valencia?

Sin duda alguna. Es durisimo, pero yo creo que la familia está fundamentalmente para eso, para ayudarte.

No sólo para los momentos buenos, para regocijarse ante el éxito, para alegrarse ante distintos acontecimientos lúdicos. Yo creo que es más importante el papel de la familia cuando le toca arroparte, conocer el dolor, el duelo, el sacrificio. Es una panacea. De hecho es una muy buena medicina que no se encuentra en ninguna farmacia. Es en el seno tan especial de tu familia donde mejor te escuchan, te acompañan y probablemente donde también te mejoran el ánimo.

¿Cómo lleva su mujer esta profesión?

Mi mujer aceptó desde el primer momento a qué me dedicaba. Desde el principio no tuvo muchas dudas de con quién iba a contraer matrimonio. De hecho cuando nos casamos, fue la etapa de mi vida cuando más he viajado: hacía los informativos, cubría los viajes de los Reyes y acontecimientos políticos, Pero es que luego los fines de semana los dedicaba al deporte. Los sábados después de los partidos tenía que irme corriendo a preparar Estudio Estadio del domingo. Vivía de aquí para allá, sin descanso y con poco tiempo para dedicárselo a mi gente.

En su caso se cumple más que nunca el tópico de que detrás de un hombre siempre hay una gran mujer…

Sin duda. Así es. Pero es cierto que un momento determinado me paré. Me di cuenta de lo que estaba pasando a mi alrededor. Daba prácticamente todo a mi trabajo y un porcentaje pequeño a mis hijos, a mi mujer, a mi familia incluso a mi vida interior. Aproveché el cambio de cadena para serenarme, sosegarme, cambiar mi horario profesional y así poder mejorar y dedicar más tiempo a mi vida personal.

Hoy, en día mantener un hogar en pie puede resultar difícil. ¿En el mundo de la televisión lo es más aún?

Los de la tele no somos distintos. Puede ser que haya pocos matrimonios que duren en este mundillo. Yo estoy muy bien y la verdad es que tengo ahora la máxima ilusión puesta lejos de aquí, del trabajo. Ayer le decía esto mismo a Matías, mi hijo mayor.

En una de esas pocas conversaciones formales y serias entre padre e hijo, me preguntó cuáles eran mis retos profesionales y le contesté que ahora mismo, lo que más ilusión me hace es ver a mis hijos felices y verles triunfar en lo que acometan.

Ahora que he cumplido un ciclo en mi vida, quiero ver a mi gente feliz. Quiero dedicar también más tiempo a mi madre, que se entregó en cuerpo y alma a la familia. Mi padre no paró hasta ser nonagenario, un trabajador infatigable, incluso cuando le faltaban las fuerzas. El trabajo era su propio elixir para las dolencias. Yo no quiero abusar de esa manera de los que me rodean y quiero dar tiempo a mi mujer, a mis hijos, a mi madre y a mis hermanos con los que me llevo muy bien. Tengo una muy buena familia, me da mucho y quiero corresponderles.

¿Qué aspectos positivos aporta su profesión a su familia?

Lo más positivo la verdad, que viven muy bien. Y es un aspecto que no hay que desdeñar, ni mucho menos. Les he podido dar una muy, buena educación y ahora tendrán más posibilidades de mejorar su cultura y conocimientos. Gracias a mi profesión a muchos años de trabajo, me lo puedo permitir y entiendo que es un aspecto muy importante. Aparte, creo que tienen un padre que no es odiado, no es rechazado y no tiene mala prensa. Y yo creo que eso también es una fortuna. A mí me ocurrió lo mismo y yo gocé mucho con la leyenda de Don Matías y el reguero de amistades que tenía y que cosechó en toda su vida. Mis hijos tienen también esa suerte. Tienen un padre que no cae mal, que es simpático (suelta una gran carcajada). Lo llevan bien. Lo que no llevan bien es la fama. Y eso no me disgusta. No me han permitido nunca ir a recogerles a la puerta principal del colegio. Siempre me obligaban a esperar en la otra esquina y me recriminaban que yo era muy famoso y que los demás niños se les quedaban mirando. ¡Era como si fuera un delincuente!

Me gusta que todo eso se lo hayan tomado desde el prisma de la sencillez y la humildad porque y a habrá tiempo para que puedan alardear de padre, espero.

¿Presentar un informativo cuando uno está preocupado por un problema familiar y poner buena cara resultará difícil, verdad?

Eso sí que es complicado. Mucho. Me ha costado años deslindar esas dos facetas: el poder vestirme de presentador, de periodista y poder dejar en la percha del camerino todo lo que uno lleva encima. He vivido momentos duros exigentes y muy complicados y con el paso del tiempo uno llega también a aprender esa materia, esa asignatura. Creo que ya la domino, por lo menos de cara al espectador, aunque lo que uno no podrá ocultar nunca son sus sentimientos interiores.

¿Cree que el modelo de familia tradicional, entendida como padre y madre, está en vías de extinción?

En absoluto. Pienso que al contrario. Quizás sea por el ambiente en que me muevo, pero confío en que va a seguir siendo el núcleo de la sociedad y la depositaria de los valores, para ir por el camino acertado en esta vida. En caso de que desaparezca, que lo dudo mucho, seguramente no seguiré vivo para verlo.

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