“NADIE TE EXPLICA LO QUE LLEGAS A SUFRIR TRAS UN ABORTO”

Juan Sanchis
La protagonista de este aborto, que ha querido guardar su anonimato, es una joven que vive en una población cercana a Valencia. Tiene 27 años y cuenta con estudios universitarios. Se quedó embarazada hace un año y tanto ella como él sólo vieron salida en interrumpir el embarazo. Pero nadie le explicó las consecuencias psicológicas de este acto. Doce meses después de someterse a la operación empieza a superar el trauma, pero ha estado sometida a tratamiento por depresión, ansiedad y otros trastornos de origen nervioso.

Una ven decisión que marca una vida. “Hay un antes y un después”, asegura una joven valenciana que en el mes de mayo de 2005 optó por cometer un aborto sin valorar todas las consecuencias.

“Acababa de salir de una relación que duró diez años y empecé a verme con un chico”, relata. “A los dos meses me quedé embarazada y el mundo se nos vino encima”, continúa. La primera reacción fue la impotencia y la segunda, qué hacer. Ante el primer sentimiento se encontraron sin recursos. “Nadie te dice qué puedes hacer; luego está la presión social y más si vienes de una familia conservadora”, añade esta joven de 27 años.

Ella y su pareja optaron por la solución que, en principio, parecía más sencilla. Un aborto y fuera el problema. “Fue el inicio de mi calvario; una decisión que ha su-puesto un punto y aparte en mi vida”, resalta.

Un calvario

“Cuando andaba por el pasillo de la clínica después de abortar ya sabía que había hecho algo mal”, asegura. “Ahora estoy mejor, pero lo he pasado muy mal, porque nadie te dice lo que te puede su-ceder después de un aborto. Primero todo son facilidades, luego te encuentras sola ante un acto horrible”, lamenta.

La joven indica que al principio todo son prisas para que no se cumpla el plazo permitido para interrumpir el embarazo. “La clínica también te aprieta porque es un negocio, no tienes tiempo para pensar; eso viene después”.

“Ahora estoy mejor, pero he sufrido una depresión, no me podía perdonar lo que había hecho y tu-ve que acudir a un médico de una asociación que ayuda a víctimas del aborto”, cuenta la joven, quien resalta que en los primeros meses sufría ansiedad, “no me podía levantar de la cama y pensaba que había acabado con una vida”.

“Si alguien me hubiera contado el calvario que se pasa después, no lo habría hecho y desde luego no se lo recomiendo a nadie”, afirma. “Creo que hace falta que se dé más información, que te expliquen lo que supone realmente y lo que viene después”, destaca.

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