“MI PATERNIDAD RESPONSABLE ES TENER LOS HIJOS QUE PUEDA CUIDAR”

María Victoria Troncoso
Su vida no ha sido un camino de rosas. Tanto ella como su marido han renunciado a un futuro profesional que se dibujaba prometedor por atender personalmente a sus dos hijas que padecen deficiencia mental. Hoy sábado, la Fundación Síndrome de Down les ofrece, a ambos, un merecido homenaje en Santander, con motivo del 25 aniversario de su creación, al que se han sumado diversas asociaciones de toda España.

-Dos niñas deficientes y dos abortos. ¿No se planteó la ‘paternidad responsable’, conociendo su incompatibilidad sanguínea?
-La paternidad responsable se refiere a tener o no hijos, pero no se plantea la de que sean perfectos. Aun así, la posibilidad de tenerlos sin problemas cuando tu RH es negativo es del 50% y esa incompatibilidad tiene un tratamiento.

– ¿Supo antes de nacer su cuarta hija, Miriam, que además de muchas otras complicaciones, tenía síndrome de Down?
– No; y, aun habiéndolo sabido, no me hubiera planteado un aborto. Mi paternidad responsable consiste en tener los hijos que, en buena fe, pueda atender y cuidar, y eso es lo que hemos hecho.

– ¿Pensó en la responsabilidad que recaía sobre sus otros dos hijos varones sanos?
– Me parece horrible dar por supuesto que mis hijos tengan que ocuparse de sus hermanas, yo no cuento con ellos para el día que nosotros faltemos y así se lo he dicho a ambos, sus vidas son suyas, independientemente de Miriam y Toya. Los padres tenemos obligación de buscar otras soluciones sin pretender que ellos asuman nuestra responsabilidad.

– Pero se supone que en una familia todos están para ayudarse.
– Claro, ¿y quién me dice a mí que, el día de mañana, cualquiera de ellos, o yo misma, no sufra un accidente y pueda necesitar la ayuda del resto? Nosotros constituimos esos vínculos de afecto y amor para que cada uno, de forma natural, sepa lo que tiene que hacer, y respaldar al que más lo necesite.

– ¿Entiende a las mujeres que se plantean el aborto al saber que el feto tiene síndrome de Down?
– Sí, porque vivimos un ambiente en el que las contrariedades nos las tenemos que quitar de encima como sea en vez de afrontarlas, y la vida está llena de ellas. Pero el diagnóstico prenatal no refleja toda la verdad, a la vez hay que explicar cómo son las vidas de esos niños y arrojar luz y ayuda; y, en último caso, decir que existe la adopción.

– El dolor, a largo plazo, no suele unir. ¿Qué ocurre en las parejas con hijos deficientes?
– El fundamento del amor es quererse y querer seguir queriéndose, venga lo que venga; la base está en la voluntad, no sólo en el sentimiento. No tengo datos de España, pero en México es altísimo el índice de abandono por parte de los hombres cuando tienen un hijo con síndrome de Down. Pero en EEUU el 94% de los padres y hermanos no quieren ni imaginarse sus familias sin esa persona. Lo que podemos ver como un mal se convierte en un bien inmenso.

– ¿Qué le parece la nueva Ley de dependencia?
– Mal como actitud, parece que se hace un favor, cuando es un derecho. La sociedad la formamos todos. Pero más sangrante es ver cómo se subvencionan deportes de alto riesgo, por ejemplo, y que luego no haya recursos para tratamientos de enfermedades que uno no se ha buscado. Hay muchas cosas que yo no entiendo.

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