“LA TELEVISIÓN ES LA QUE MANDA EN CASA: CUANDO ELLA HABLA, TODOS CALLAN”

Carmen de Andrés
Los alumnos de tercero de Educación Social de la Universidad de Huelva hicieron una encuesta a 76 universitarios y 70 personas mayores para sondear qué influencia tiene la televisión en la educación familiar. Los resultados de este trabajo han sido publicados en una comunicación por el profesor Antonio S. Jiménez.

La encuesta que se destinó a dos universos distintos,- jóvenes y personas mayores-, no arroja resultados muy contrapuestos, a pesar del salto generacional. Ambos sectores de la población están descontentos con la programación cultural que exhiben las televisiones y, en el plano irónico, alguno parafrasea la frase de Groucho Marx “La televisión ha hecho maravillas por mi cultura. En cuanto alguien enciende el aparato me voy a la biblioteca y me leo un buen libro.”

Bromas a parte, lo que llama la atención de esta encuesta y de las sucesivas que se hacen sobre este medio es que a pesar de que la inmensa mayoría de los encuestados están descontentos con los contenidos que muestra la televisión, sin embargo, las mediciones de audiencias muestran que los programas que más se ven son los menos culturales y formativos.

Otra cuestión interesante es la que plantea la pregunta ¿Educa la televisión? Un dato coincidente en ambas poblaciones es que este medio más que educar enseña, y que la televisión es un gran agente socializador y una importante arma para el aprendizaje que hay que saber como utilizar, aprovechando lo que ofrece y sabiendo seleccionar y discriminar correctamente. Para ello, los padres juegan un papel fundamental, pues si no prestan atención a lo que ven los niños, se puede educar en valores que no son adecuados.

La educación, coincide la mayoría, es mucho más, entraña una vida de observación, imitación, aprendizaje en general, que no se estudia de memoria, pero si con la repetición de conductas adecuadas, largas charlas enriquecedoras y bidireccionales; lo cual una televisión jamás podrá realizar.

Otra cuestión muy interesante de esta encuesta es el apartado dedicado a la cuestión si la televisión impide la comunicación entre los miembros de la familia.

Esta pregunta muestra una correspondencia máxima entre las opiniones de ambas poblaciones. Expresándose en ambas una respuesta afirmativa unánime. Un dato a destacar en el 70% de los encuestados, es que en sus comentarios hacen mención a la importancia que conlleva el momento de la comida como favorecedor de comunicación entre los miembros familiares y sin embargo no es aprovechado.

Hoy en día, por desgracia, comentan, “la televisión es la que manda en casa, cuando ella habla todos callan, cumpliéndose una gran paradoja, pues la televisión que se considera un medio de comunicación, en estos casos tiende a conseguir la incomunicación cada día de toda la familia.

Un joven comenta «recuerdo que en mi casa mi padre no permitía que encendiéramos el televisor a la hora de sentarnos en la mesa para comer, momento dedicado a hablar entre nosotros. Desde hace un año el televisor nos acompaña mientras comemos. Cada vez nos comunicamos menos».

Sin embargo, también argumentan que no sólo podemos culpar a la televisión, porque la falta de comunicación es un problema que surge a raíz de cambios continuos en nuestra sociedad.

Otra cuestión abordada es si la televisión reduce el tiempo de estudio. A esta cuestión los jóvenes se posicionan más a favor, quizá porque ven más de cerca el perjucio. El 50% de los mayores dice que la televisión reduce notablemente el tiempo de estudio, aunque también influyen capacidades personales como la responsabilidad y la fuerza de voluntad.

Lo que ven como problemático es el caso de los niños, tan vulnerables a la televisión, ya que se sumergen en ella durante muchas horas cuando llegan del colegio, por ser entretenida y de fácil acceso. Para corregir esta conducta, los adultos tienen que tener un control sobre el horario de los menores, dejándoles tiempo no sólo para ver la televisión, sino para jugar y hacer las tareas escolares.

Una de las conclusiones de este estudio es que la televisión es uno de los grandes inventos tecnológicos del siglo veinte. Pero lamentablemente ante las ventajas consideradas, se sitúan una serie de factores que contrarrestan la balanza de lo positivo, creando un dilema entre los efectos beneficiosos y perjudiciales del uso de este medio de comunicación.

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