¿Y SI MI HIJO FUMA “PORROS”?

Alejandro Perales
-Ahora, ¿cuál es la droga más consumida por los jóvenes?
-El alcohol y el tabaco, que no dejan de ser drogas por el hecho de ser legales. A bastante distancia se sitúa el cannabis, y a mucha más, la cocaína.

– ¿Por qué este incremento de la cocaína?
-El hecho de que se consuma más que las drogas de síntesis, que la heroína o que otras sustancias está relacionado con muchos factores: conocimiento, accesibilidad, precio, imagen, desconocimiento de sus efectos, etc. Durante años, mientras los adictos a la heroína aparecían como marginados sociales, los consumidores de coca se presentaban como creativos y personas magníficamente situadas en nuestra sociedad. Esa buena imagen ahora está pasando factura, pero todavía muchos adultos y sobre todo jóvenes no asumen que se trata de una droga que causa daños en el cerebro y físicos, mayores si cabe que otras sustancias.

– Si es tan dañina, ¿por qué tantos jóvenes recurren a la droga?
– Puede haber muchas razones, tantas como consumidores. La baja percepción del riesgo es lo que está haciendo que cada vez se consuman más sustancias. Si nos atenemos a la última encuesta publicada por el Plan Nacional sobre Drogas, un 59% de los jóvenes toman drogas por diversión, un 48% por curiosidad, un 46% dicen que porque están de moda y las toman sus amigos y a un 38% les atrae el que estén prohibidas.
Detrás de las estadísticas se oculta una falta de habilidades sociales para oponerse a la moda, la búsqueda de refuerzos inmediatos, el no soportar la frustración y en algunos casos la falta de autoestima, los problemas psicológicos, familiares y sociales, etc.

– En ocasiones, los consumidores de droga dicen que “controlan”. ¿Es posible?
– El problema de las drogas es que un chaval las empieza a tomar para sentirse mejor que los demás o que cuando no las toma. Pero las acaba consumiendo para estar como los demás o para estar como antes (es decir, cuando no las tomaba). El aumento de la tolerancia y la necesidad de aumentar las dosis explican claramente la imposibilidad de controlar.

Ayudar, más que acusar
– ¿Qué síntomas deben hacer sospechar a los padres que su hijo consume drogas?
-Hay rasgos físicos, especialmente en el consumo de algunas sustancias (pupilas dilatadas, somnolencia, cansancio, marcas). También psicológicos, como el mal humor generalizado, la exacerbación de la intimidad y de los secretos. Y otros como la desaparición de objetos en el hogar, el manejo por su parte de grandes cantidades de dinero, el encontrar sustancias en su habitación o sus ropas, etc.
Aún teniendo sospechas es fundamental no acusarles, sino intentar darles a entender que realmente nos preocupa todo lo que les pasa y en ese sentido, si consumen drogas queremos saberlo para poder ayudarles. Una actitud de detective, desde luego, es la más perjudicial en estos casos.

– Y, al descubrir que el hijo fuma “porros”, ¿qué pueden hacer los padres?
– En nuestro libro se dan bastantes ejemplos. En términos generales, si se descubre el consumo de sustancias hay que intentar evaluar qué grado de intensidad tiene ese consumo y expresar nuestra preocupación. A nuestros hijos les importa nuestra opinión más de lo que manifiestan. Por eso es importante dejarles claro lo que no nos parece adecuado, aún cuando en un principio hagan caso omiso.

– ¿Es útil prohibir a los adolescentes salir de noche?
– Además de exagerado, es inútil: las drogas se pueden consumir a cualquier hora. Puede ser contraproducente. Pero hay que destacar algo: en la adolescencia, los padres tienen una baza que no deberían desperdiciar. Lo habitual es que conozcan a los padres de los amigos de sus hijos y se pueden poner de acuerdo para establecer los horarios de llegada, un tira y afloja incómodo, pero necesario.

“Los padres tienen una baza: ponerse de acuerdo con los padres de los amigos de sus hijos para establecer horarios de llegada”

Tabaco y “porros”
– En los medios de comunicación, y socialmente, el tabaco ha llegado a tener peor imagen que la droga (en concreto, los “porros,”). ¿Percibe Vd. algo así?
– En los medios de comunicación se hace ahora d más hincapié en el tabaco por cuestiones de actualidad, ya que nos encontramos en trance de aprobarse una normativa sobre esta sustancia. Entre los jóvenes, el tabaco venía percibiéndose como una “droga de adultos” (ahora ya no es tanto así). Por eso, es cierto que para muchos tenía peor imagen que el cannabis, aunque no se daban cuenta de que precisamente consumían tabaco al consumir “porros”. En cualquier caso, el tabaco también es una droga, aunque legal.

– ¿Cree que son necesarias más campañas contra las drogas?
– Si están bien hechas sirven, aunque sólo sea para introducir conocimiento y reflexión en el debate sobre el consumo de drogas.

– ¿Cree que la televisión o el cine ayudan a combatir este problema?
-Hoy por hoy contribuyen poco, precisamente por la falta de reflexión que antes señalábamos, pero pueden cumplir un gran papel si los profesionales y los medios toman conciencia de su función social.

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