¿JUGAR SOLO O COMPARTIR EL JUEGO?

Paulino Castells e Ignasi de Bofarull
Vale la pena participar en los videojuegos con los niños. Si un padre, una madre, un educador juega con ellos, si disfruta en la partida, si pasa horas comentando y animando en la superación del juego, tendrá mucho más argumentos a la hora de educar. Aquí tienen unos consejos muy prácticos recomendados por el doctor García Cabeza.

– Rompa el aislamiento y anime a sus hijos a jugar con sus amigos.

– Anime a que compartan juegos. Probar muchos juegos es tan emocionante como dominar unos pocos y es menos adictivo.

– ¡Juegue con sus hijos! Anímese a pasar una tarde intentando derribar el avión del Barón Rojo. Pero eso sí, entregue el mando cuando le derriben a usted.

– Hable con sus hijos sobre el contenido y funcionamiento del juego.

– Pídales que le expliquen cómo se juega. Si encuentra algún juego negativo y cree que es poco recomendable que continúe jugándose en casa, invíteles a pensar y tomen una decisión justa.

A continuación añadimos un cuadro comparativo del riesgo de jugar en solitario y las ventajas de compartir el videojuego.

Riesgos de los videojuegos en soledad

El juego individualizado en el cuarto del niño puede ser negativo y aislante. El riesgo, aunque remoto, de abuso o adicción, es más inmediato.

– Las dudas no se aclaran y quedan las visiones erradas y los tópicos fijados.

– Los estereotipos simplistas invaden con su visión vulgar de la realidad.

– Todo parece igual y nada es destacable. No existe posibilidad de educar en el gusto por plantearnos preguntas o elegir limitarnos el tiempo de juego.

– Distanciamiento de los padres y de los hijos, de los educadores y de los alumnos.

– Déficit de habilidades sociales.

– Déficit de experiencias reales.

– La violencia, la crueldad, el racismo no pueden ser filtrados por el conocimiento intelectual. El niño se lo traga todo sin crítica desde su vulnerabilidad y falta de experiencia.

Si los padres o educadores no están presentes en la compra o durante el juego, no existe la posibilidad de leer o consultar la caja de los videojuegos. La conclusión es muy obvia, pero hay que señalar con claridad: en ese caso, la mediación educativa pierde todas sus posibilidades.

Posibilidades de los videojuegos compartidos

– El juego compartido puede beneficiarse de la amplia oferta: jugar con amigos o familiares es más divertido que jugar solo.

– La rentabilidad educativa y la diversión es mucho mayor.

– Aclarar dudas, responder preguntas.

– Descubrir, colaborando, todas las habilidades que permiten los videojuegos. Los adultos, padres y educadores pueden ayudar al hijo o alumno a sacar todo el partido formativo del videojuego.

– Educar en el autocontrol. El control del tiempo de juego es más fácil realizarlo entre dos o tres y, lógicamente también más fácil con el padre o educador que si todo depende de uno.

– Educar en la reflexión.

– Educar en la posibilidad de hacerse preguntas que ayuden a entender la realidad y proponer reflexiones liberadoras, humanizadoras.

– Conocimiento mutuo de padres e hijos, y de maestros y pupilos.

– Crecimiento en las habilidades sociales.

– Aumento de la curiosidad alimentada por el educador o por el amigo en el diálogo.

– Capacidad de expresar las propias ideas.

– Posibilidad de convertir en palabras los propios pensamientos.

– Consultar la caja y tomar decisiones sobre la oportunidad del juego. La normativa avanzará en la dirección de ofrecer una clara información en el estuche de los videojuegos para orientar a los padres (con una ficha del contenido bien visible en el exterior de la caja).

En esta línea, es oportuno en las conversaciones familiares o escolares dejar bien claro nuestra oposición al intercambio, venta o compra de videojuegos piratas. Es un delito y, educativamente, es negativo por muchas de las razones más arriba consignadas.

Es fácil que un juego de fútbol nos lleve al fútbol real; uno de aviones al aeropuerto, y así sucesivamente. El videojuego compartido permite convertir en experiencias reales lo que inicialmente son experiencias virtuales, convertir en realidad real lo que inicialmente es realidad virtual.

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