¿DÓNDE?

FERNANDO GARCÍA FERNÁNDEZ
Una de las dudas más frecuentes entre los padres de familia que decidimos conectar nuestro hogar a Internet, es en qué lugar ubicamos el ordenador, sobre todo si lo van a usar nuestros hijos. Las encuestas que manejamos indican cuáles son las opciones más habituales. Se las muestro y les hago algún comentario sobre cada una de ellas.

En uno de cada tres hogares (33,1% de las respuestas) el ordenador se instala en un cuarto de estudio o similar. Creo que es una buena opción porque es un lugar accesible a todos los miembros de la familia y, por tanto, todos los que lo utilicen se van a sentir “vigilados”. El inconveniente es que, desgraciadamente, dada la escasez de metros cuadrados, no todos los hogares pueden disponer de una habitación libre para dedicarla a esos menesteres.

Casi en el mismo porcentaje anterior (28,6% de los encuestados) el ordenador se halla en la habitación del niño o la niña. Hay otro 11,5% que responde que el ordenador está en la habitación de algún hermano, por lo que sumando los dos porcentajes, encontraremos que los dormitorios de los hijos son la opción más habitual. A mi modo de entender, esta es la peor de las soluciones desde el punto de vista educativo, porque en ese lugar es más difícil ejercer un control sobre el tiempo que duran las conexiones, el momento en el que se producen o los contenidos que pasan por la pantalla del ordenador.

En tercer lugar, se elige el salón o cuarto de estar (14,9%). Se trata de una buena opción en cuanto a que es un lugar común (como el cuarto de estudio), pero tiene la desventaja de que allí puede producirse una competencia entre medios tecnológicos –ordenador, música, consola, televisión,…-, por lo que difícilmente se puede realizar trabajo académico o laboral alguno con tanto ruido en el ambiente.

Una buena solución, cada vez más utilizada, es un ordenador portátil y una red inalámbrica en el hogar. De esta forma, podemos conectarnos a Internet en el lugar en el que sea preciso. Lógicamente, dicho ordenador debe estar bajo control paterno. Aunque es la más cara de las opciones –si bien, la diferencia se va haciendo menor-, pienso que debemos tenerla en cuenta. Una alternativa algo más barata, pero mucho más incómoda, es disponer de un ordenador convencional sobre una mesa con ruedas.

En fin, espero que estas reflexiones les sirvan si se están planteando la pregunta con la que he titulado estas líneas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *